Las 100 cosas que haría si fuera un villano (parte I)

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Allá por 1994, Peter Anspach comenzó a escribir una lista de elementos que transforman a los villanos de las historias en un cliché, ya sea por su repetición constante, por ser incoherentes o bien por ser manidos. Aunque por aquel año la lista sólo se componía de veinte elementos, otras personas fueron haciendo contribuciones hasta que, para el año 1996, había más de cien que luego fueron editados hasta lo que es esta lista que os presento.

Vaya por delante que “Las cien cosas que haría si fuera un villano” es una idea bajo copyright y yo me he limitado a traducirla, en dos post separados, para que el público hispanohablante tenga acceso a ella. Dicho copyright sigue perteneciendo a su autor original.

A pesar de ser una lista con obvios trazos de humor y sarcasmo, no deja de ser una herramienta bastante útil a la hora de crear villanos (o mejor dicho, a la hora de no hacerlos de cierta manera). Hay que entender que vivimos en una sociedad influida por el cine americano y, queramos o no, en muchos casos nuestros personajes pueden adolecer de caer en tópicos que no deseamos. Hoy comparto con vosotros los primeros 50 elementos de la lista, y en próximas entradas hablaremos de qué es lo que hace a un buen villano y qué no.

  1. Mis Legiones del Terror tendrán cascos con viseras de plexiglás transparentes para que les pueda ver la cara.
  2. Los conductos de ventilación de mi guarida serán demasiado pequeños como para gatear por ellos.
  3. El hermanastro cuyo trono usurpé será asesinado, no encerrado en una celda olvidada en las mazmorras de palacio.
  4. Disparar no le bastará a mis enemigos para acabar con mis hombres.
  5. No mantendré al artefacto que es la fuente de mi poder en la Montaña de la Desesperación más allá del Río de Fuego custodiado por los Dragones de la Eternidad. Estará bajo llave en mi caja fuerte. Lo mismo se aplica a ese objeto que supone mi única debilidad.
  6. No me regodearé por la situación de mis enemigos antes de matarlos.
  7. Cuando haya capturado a mi enemigo y él me diga: “Oye, antes de matarme, ¿me dirás al menos de qué va todo esto?” yo responderé: “No“, y le pegaré un tiro. Pensándolo mejor, primero le pegaré un tiro y luego responderé “No“.
  8. Después de secuestrar a la princesa, nos casaremos inmediatamente en una ceremonia civil tranquila, no entre un espectáculo lujoso que tendrá lugar en el plazo de tres semanas mientras mi plan termina de concretarse.
  9. No incluiré un mecanismo de autodestrucción en mis propiedades a menos que sea absolutamente necesario. Y, si así fuera, no consistirá en un botón rojo enorme con la etiqueta “Peligro” escrita. Ese botón, en su lugar, activará una ametralladora que se llevará por delante a cualquier persona lo suficientemente estúpida como para apretarlo. Obviamente, el mecanismo real de activación estará bien camuflado en alguna otra parte.
  10. No interrogaré a mis enemigos en el santuario de mi fortaleza. Un pequeño hotel en las afueras de mis territorios servirá.
  11. Confiaré en mi superioridad. Así, no sentiré la necesidad de demostrarla a cada minuto, dejando pistas en forma de enigmas o perdonando la vida a mis enemigos más débiles para demostrar que no representan ninguna amenaza.
  12. Uno de mis consejeros será un niño de unos cinco años de edad. Cualquier falla en mi plan que él sea capaz de detectar será corregida antes de su implementación.
  13. Todos los enemigos que hayamos matado serán incinerados, o vaciaremos varias rondas de munición en ellos, no les daremos por muertos al fondo de un acantilado. Cualquier celebración relativa a su muerte tendrá lugar únicamente cuando nos hayamos asegurado de su fallecimiento.
  14. El héroe no tiene derecho a un último beso, un último cigarrillo, o cualquier otra última petición.
  15. No utilizaré ningún dispositivo con una cuenta atrás digital. Si el uso de tal dispositivo fuera absolutamente inevitable, lo pondré en marcha cuando el contador llegue a 117.
  16. Nunca pronunciaré la frase “antes de que te mate hay algo que quiero saber“.
  17. Cuando emplee a personas como asesores, escucharé sus consejos de vez en cuando.
  18. No tendré un hijo. Aunque su plan para usurpar el trono sea ridículo, tal evento podría proporcionar una distracción fatal en un momento crucial.
  19. No tendré una hija. Seguro que resulta ser tan hermosa como malvada, pero una sola mirada al careto del héroe y traiciona a su propio padre fijo.
  20. A pesar de su comprobado efecto relajante, no me entregaré a la risa maníaca. Cuando uno está tan ocupado riéndose de tan malvadas maneras es fácil perderse acontecimientos inesperados.
  21. Contrataré a un talentoso diseñador de moda para crear uniformes originales para mis Legiones de Terror, en contraposición a esas ropas cutres que les hacen parecer soldados de asalto nazis, romanos u hordas salvajes. Quiero que mis tropas tengan una mentalidad positiva y de victoria.
  22. No importa cuán tentado esté con la perspectiva de obtener un poder ilimitado: no consumiré más del que puedo utilizar.
  23. Mantendré un escondite especial de armas de baja tecnología y entrenaré a mis tropas en su uso. De esta manera, incluso si los héroes consiguen neutralizar mi generador y hacer inútiles las armas de energía estándar, mis tropas no serán abatidas por un puñado de salvajes armados con palos y piedras.
  24. Mantendré una evaluación realista de mis puntos fuertes y débiles. Aunque esto le resta algo de diversión al asunto, al menos me evitará pronunciar la frase “¡No! ¡No puede ser! ¡SOY INVENCIBLE!” (Después de decir eso la muerte suele ser inmediata).
  25. No importa lo bien que se suene, nunca construiré ningún tipo de maquinaria que sea completamente indestructible a excepción de un pequeño y virtualmente inaccesible punto vulnerable.
  26. No importa cuán atractivos sean ciertos miembros de la rebelión, probablemente haya alguien igual de atractivo ahí fuera que no esté deseando matarme. Por lo tanto, me lo pensaré un par de veces antes de ordenar enviar a un prisionero del sexo opuesto a mi dormitorio.
  27. No construiré sólo una unidad de algo importante. Además, todos los sistemas clave tendrán complejos paneles de control y fuentes de alimentación alternativas.
  28. Mi monstruo-mascota se mantendrá en una jaula segura de la que no puede escapar, no vaya a ser que tropiece con ella accidentalmente.
  29. Me vestiré con colores brillantes y alegres, y así confundiré a mis enemigos.
  30. Todos los acróbatas, escuderos torpes, bardos sin talento y ladrones cobardes de mis tierras serán condenados a muerte. Es probable que mis enemigos se den por vencidos y abandonen su búsqueda si no tienen ningún compañero cómico que les ayude a aliviar el estrés.
  31. Todos los posaderos entrañables y camareras buenorras de mi reino serán reemplazados por gente maleducada que no proporcionará ningún refuerzo inesperado, subida de autoestima  y/o subtrama romántica para el héroe o su compañero.
  32. No explotaré de rabia, matando a un buen mensajero sólo porque trae malas noticias, únicamente para ilustrar lo malvado que soy. Los buenos mensajeros son difíciles de conseguir.
  33. No necesito que las mujeres de alto rango de mi organización usen lencería de acero inoxidable. La moral es mejor con un código de vestimenta más informal. Del mismo modo, los trajes hechos completamente de cuero negro se reservarán para ocasiones más formales.
  34. No me convertiré en una serpiente gigante. Nunca ayuda.
  35. No me dejaré una perilla. En los viejos tiempos daba un aspecto diabólico. Ahora solo te hace parecer un miembro descontento de Generación X.
  36. No encarcelaré a miembros del mismo partido opositor en el mismo bloque de celdas, y mucho menos en la misma celda. Si son prisioneros importantes, guardaré la única llave a la puerta en mi persona en vez de entregar las copias a cada guardia raso de la prisión.
  37. Si mi teniente de confianza me dice que mis Legiones de Terror están perdiendo una batalla, lo creeré. Después de todo, es mi teniente de confianza.
  38. Si un enemigo que acabo de matar tiene un hermano o un familiar más joven en cualquier lugar, lo encontraré y lo haré matar inmediatamente en vez de esperar a que crezca para que acaben intentando vengarse de mí en el futuro.
  39. Si debo ir a la batalla, desde luego no cabalgaré a la vanguardia de mis Legiones de Terror.
  40. No seré ni caballeroso ni deportivo. Si tengo un superarma imparable, lo usaré tan pronto y tan a menudo como sea posible en lugar de mantenerlo en reserva.
  41. Una vez que mi poder esté asegurado, destruiré todos esos molestos dispositivos de viaje en el tiempo.
  42. Cuando capture al héroe, me aseguraré de cargarme a su perro, mono, hurón, o cualquier otro pequeño animal caprichoso capaz de desatar cuerdas y robar llaves.
  43. Mantendré un sano nivel de escepticismo cuando capture a la bella rebelde y ella me diga que se siente atraída por mi poder y buena apariencia.
  44. Sólo emplearé caza recompensas que trabajan por dinero. Aquellos que trabajan por amor al arte tienden a hacer cosas estúpidas, como darle una oportunidad a mi enemigo de darle la vuelta a las tornas.
  45. Me aseguraré de conocer al dedillo la escala organizativa de mi ejército.
  46. Si un consejero me dice: “Mi señor… él es sólo un hombre, ¿qué podría hacer?“, responderé “esto“. Y le pegaré un tiro.
  47. Si descubro que un joven sin experiencia ni habilidad ha comenzado una búsqueda para destruirme, lo mataré mientras que todavía es joven e inútil en vez de esperar que madure y suponga un problema.
  48. Trataré a cualquier bestia controlada mediante magia o tecnología con respeto y amabilidad. Así, si el control se rompe, no vendrá inmediatamente a matarme por venganza.
  49. Si conozco el paradero de un artefacto que puede destruirme, no enviaré a todas mis tropas a buscarlo. En su lugar los enviaré a buscar otras cosas y, en petit comite,  pondré un anuncio de búsqueda en el periódico local.

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