La fórmula MICE de Orson Scott Card

Hace poco andaba buscando información sobre una de las fórmulas planteadas por Orson Scott Card en sus libros Characters and viewpoint y Event, y descubrí que encontrarla en español en internet es bastante complicado. De hecho, para obtener referentes sobre ello, en muchos casos me toca visitar webs y podcasts en inglés. Es por esto que, en medida de lo posible, voy a ir compartiendo por este medio algunas de estas fórmulas y conceptos con vosotros.

Pero, ¿qué es el cociente MICE de Orson Scott Card y qué significa?

A lo largo del tiempo se han ido planteando diferentes conceptos para organizar la narrativa. El más común es el formato de 3 arcos, aplicado en cine y teatro. Pero hay otros sistemas que pueden ser muy útiles a la hora de hacer una aproximación determinada a nuestra historia y descubrir aspectos de ella que ignorábamos.

MICE es el acrónimo de Milieu (Escena), Idea, Character (Personaje) y Event (Evento) en inglés. Cada apartado se refiere a un tipo de género, o mejor dicho, de desarrollo, con que la historia que escribimos se relaciona más. Una historia puede tener varios desarrollos simultáneos en función de su complejidad, como explico más abajo. Este cociente no sólo se refiere a narrativa de novela, sino que se aplica también al cine. Explicados uno a uno serían como figura a continuación:

  • Escena. La historia se basa en la idea del viaje desde un lugar familiar a uno desconocido y suele finalizar con una vuelta a casa. El personaje se desliga de la seguridad de su hogar para enfrentarse a peligros que le hagan crecer y madurar, de forma que cuando regresa la transformación y el aprendizaje son totales. Los libros de aventura suelen desarrollar el concepto de Escena. Ejemplo: El Hobbit.
  • Idea. El fin absoluto de la historia es obtener una información determinada, por lo que esta suele empezar con una pregunta cuya respuesta el protagonista debe averiguar. El final llega cuando esa pregunta se responde y llega la resolución consecuente. Los libros de misterio e intriga suelen relacionarse con la idea. Ejemplo: El guardián invisible.
  • Personaje. La historia se centra particularmente en la transformación de un personaje desde una situación de incomodidad o falta de aceptación hasta llegar a desarrollar su potencial de una manera u otra. Suele comenzar con el protagonista descontento con su situación o su vida, y la historia es un proceso de crecimiento personal que finaliza cuando este se reconcilia consigo mismo, ya sea cambiando las circunstancias o aceptándolas. Ejemplo: Mentiroso compulsivo.
  • Evento. La historia está relacionada con una catástrofe, un hecho que acabará con el mundo o lo alterará significativamente. La idea principal es la amenaza que esto supone, la carrera contra el tiempo. Suelen finalizar con el cataclismo siendo detenido, los personajes sacrificándose o, en el peor de los casos, con el fin de la humanidad. Ejemplo: Armaggeddon.

Y ahora dirás: “¡Pero mi historia tiene varias de estas categorías!“. No te preocupes, que es lo normal. El hecho de que existan cuatro tipos separados no implica que una historia no pueda pertenecer a más de una. Es más, cuantas más abarque, de mayor complejidad gozará tu novela, aunque también requerirá un trabajo muy superior, razón por la que la longitud de las historias influye directamente en el número de estas:

  • Historia corta: Una o dos categorías.
  • Novelettes: Mínimo dos categorías.
  • Novela: Tres o cuatro categorías.

Con esta información en la mano, es importante realizarse unas preguntas: ¿Cuántas categorías abarca mi novela? ¿Son demasiadas? ¿O son pocas? ¿Son los ámbitos que quiero desarrollar exactamente? 

En muchas ocasiones queremos contar demasiado en poco espacio. Por eso, yo creo que este es un buen método para saber si estamos incluyendo demasiado o si existen carencias de desarrollo en nuestra historia desde un punto de vista general.

En el caso de mi novela El Secreto de los Malditos, el género predominante es sin duda el de Personaje a la par que el de Idea, y luego en menor medida Evento. Puesto que en este caso la idea del viaje es reducida, podríamos decir que el concepto Escena queda relegado a un plano escueto o casi inexistente.

Cada uno de estos desarrollos influye de una manera determinada en la historia, en mayor o menor medida, y lo normal es que todos estén interrelacionados. No hay que olvidarse que una buena historia tiene siempre un mínimo de dos planos: el interno, que tiene que ver con la resolución personal de nuestros protagonistas, y el externo, que tiene que ver con las circunstancias que les influyen desde su entorno.

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