Las reglas de Ray Bradbury para escritores noveles

Ama lo que haces, y hazlo. En esa pequeña frase podríamos resumir una filosofía de vida que llevó lejos a Ray Brabury, novelista querido y admirado. A través de todas sus conferencias, el escritor de Fahrenheit 451 nos dejaba sus perlas preciosas que, además de alimentarse de una filosofía Zen, aún ayudan a marcar el camino a escritores noveles de todo el mundo. Hoy me ha dado por traducir unas cuantas de esas reglas de la mejor manera posible y ponerlas por aquí:

    1. Escribe con ganas. “Si estás escribiendo sin entusiasmo, sin gusto, sin amor o sin divertirte, entonces sólo eres la mitad de un escritor. Estás, con toda probabilidad, demasiado pendiente del mercado o de las vanguardias que has dejado de ser tú mismo. Lo primero que un escritor debe estar es entusiasmado”.
    2. En la velocidad está la clave. “Cuanto menos te preocupas por lo que haces, más rápido escribes y más honesto eres. Si vacilas, piensas; si te ralentizas le pones más esfuerzo a tu estilo en vez dejar que surja desde tu interior, que es el único que vale la pena leer y que atrapa al lector”.
    3. Escribe como tú eres. “No te alejes, por la vanidad de lograr publicaciones intelectuales, de lo que eres realmente; de aquello que te hace único y por ello indispensable a los demás”
    4. No escribas por dinero o fama. “Deberíamos recordar siempre que la fama y el dinero son regalos que se nos hacen sólo cuando ya hemos entregado al mundo lo mejor de cada una de nuestras solitarias verdades”
    5. Alimenta a tu musa a diario. “Viviendo bien, contemplando cada minuto, leyendo y observando con calma lo que se lee, se alimentará el lado más original de uno mismo. Entrenando la escritura, repitiendo ejercicios constantemente, imitando a otros, uno despeja una habitación amplia y limpia para la musa. Y, a través de dicho entrenamiento, aprenderá a no otear con descortesía cuando la inspiración llegue por la puerta de esa habitación”
    6. No tengas miedo de “explorar tu ático”  “Despierta a tu yo secreto, prueba la oscuridad. Tu propio Ser te espera ahí arriba, en las sombras del ático. Si le hablas suavemente y dejas que alguna vieja palabra explote desde tus sentidos al papel, ese Ser podría bajar del ático cualquier noche”
    7. Sorpréndete a tí mismo. “La trama no es más que huellas en la nieve después de que tus personajes hayan recorrido destinos inimaginables. La trama, por tanto, se observa tras los hechos acontecidos y no antes de ellos”
    8. Haz tu propio trabajo y no el de los demás.  “Lo que hago, lo hago por mí, y por eso estoy aquí […] No seas otro, sé aquel que corre por tus venas. No busques el camino de otros, porque si lo haces, no habrá tumba lo suficientemente profunda para tu desesperanza, ni país suficientemente lejano para ocultar tus pérdidas”

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