Las 100 cosas que haría si fuera un villano (parte I)

Allá por 1994, Peter Anspach comenzó a escribir una lista de elementos que transforman a los villanos de las historias en un cliché, ya sea por su repetición constante, por ser incoherentes o bien por ser manidos. Aunque por aquel año la lista sólo se componía de veinte elementos, otras personas fueron haciendo contribuciones hasta que, para el año 1996, había más de cien que luego fueron editados hasta lo que es esta lista que os presento.

Vaya por delante que “Las cien cosas que haría si fuera un villano” es una idea bajo copyright y yo me he limitado a traducirla, en dos post separados, para que el público hispanohablante tenga acceso a ella. Dicho copyright sigue perteneciendo a su autor original.

A pesar de ser una lista con obvios trazos de humor y sarcasmo, no deja de ser una herramienta bastante útil a la hora de crear villanos (o mejor dicho, a la hora de no hacerlos de cierta manera). Hay que entender que vivimos en una sociedad influida por el cine americano y, queramos o no, en muchos casos nuestros personajes pueden adolecer de caer en tópicos que no deseamos. Hoy comparto con vosotros los primeros 50 elementos de la lista, y en próximas entradas hablaremos de qué es lo que hace a un buen villano y qué no.

  1. Mis Legiones del Terror tendrán cascos con viseras de plexiglás transparentes para que les pueda ver la cara.
  2. Los conductos de ventilación de mi guarida serán demasiado pequeños como para gatear por ellos.
  3. El hermanastro cuyo trono usurpé será asesinado, no encerrado en una celda olvidada en las mazmorras de palacio.
  4. Disparar no le bastará a mis enemigos para acabar con mis hombres.
  5. No mantendré al artefacto que es la fuente de mi poder en la Montaña de la Desesperación más allá del Río de Fuego custodiado por los Dragones de la Eternidad. Estará bajo llave en mi caja fuerte. Lo mismo se aplica a ese objeto que supone mi única debilidad.
  6. No me regodearé por la situación de mis enemigos antes de matarlos.
  7. Cuando haya capturado a mi enemigo y él me diga: “Oye, antes de matarme, ¿me dirás al menos de qué va todo esto?” yo responderé: “No“, y le pegaré un tiro. Pensándolo mejor, primero le pegaré un tiro y luego responderé “No“.
  8. Después de secuestrar a la princesa, nos casaremos inmediatamente en una ceremonia civil tranquila, no entre un espectáculo lujoso que tendrá lugar en el plazo de tres semanas mientras mi plan termina de concretarse.
  9. No incluiré un mecanismo de autodestrucción en mis propiedades a menos que sea absolutamente necesario. Y, si así fuera, no consistirá en un botón rojo enorme con la etiqueta “Peligro” escrita. Ese botón, en su lugar, activará una ametralladora que se llevará por delante a cualquier persona lo suficientemente estúpida como para apretarlo. Obviamente, el mecanismo real de activación estará bien camuflado en alguna otra parte.
  10. No interrogaré a mis enemigos en el santuario de mi fortaleza. Un pequeño hotel en las afueras de mis territorios servirá.
  11. Confiaré en mi superioridad. Así, no sentiré la necesidad de demostrarla a cada minuto, dejando pistas en forma de enigmas o perdonando la vida a mis enemigos más débiles para demostrar que no representan ninguna amenaza.
  12. Uno de mis consejeros será un niño de unos cinco años de edad. Cualquier falla en mi plan que él sea capaz de detectar será corregida antes de su implementación.
  13. Todos los enemigos que hayamos matado serán incinerados, o vaciaremos varias rondas de munición en ellos, no les daremos por muertos al fondo de un acantilado. Cualquier celebración relativa a su muerte tendrá lugar únicamente cuando nos hayamos asegurado de su fallecimiento.
  14. El héroe no tiene derecho a un último beso, un último cigarrillo, o cualquier otra última petición.
  15. No utilizaré ningún dispositivo con una cuenta atrás digital. Si el uso de tal dispositivo fuera absolutamente inevitable, lo pondré en marcha cuando el contador llegue a 117.
  16. Nunca pronunciaré la frase “antes de que te mate hay algo que quiero saber“.
  17. Cuando emplee a personas como asesores, escucharé sus consejos de vez en cuando.
  18. No tendré un hijo. Aunque su plan para usurpar el trono sea ridículo, tal evento podría proporcionar una distracción fatal en un momento crucial.
  19. No tendré una hija. Seguro que resulta ser tan hermosa como malvada, pero una sola mirada al careto del héroe y traiciona a su propio padre fijo.
  20. A pesar de su comprobado efecto relajante, no me entregaré a la risa maníaca. Cuando uno está tan ocupado riéndose de tan malvadas maneras es fácil perderse acontecimientos inesperados.
  21. Contrataré a un talentoso diseñador de moda para crear uniformes originales para mis Legiones de Terror, en contraposición a esas ropas cutres que les hacen parecer soldados de asalto nazis, romanos u hordas salvajes. Quiero que mis tropas tengan una mentalidad positiva y de victoria.
  22. No importa cuán tentado esté con la perspectiva de obtener un poder ilimitado: no consumiré más del que puedo utilizar.
  23. Mantendré un escondite especial de armas de baja tecnología y entrenaré a mis tropas en su uso. De esta manera, incluso si los héroes consiguen neutralizar mi generador y hacer inútiles las armas de energía estándar, mis tropas no serán abatidas por un puñado de salvajes armados con palos y piedras.
  24. Mantendré una evaluación realista de mis puntos fuertes y débiles. Aunque esto le resta algo de diversión al asunto, al menos me evitará pronunciar la frase “¡No! ¡No puede ser! ¡SOY INVENCIBLE!” (Después de decir eso la muerte suele ser inmediata).
  25. No importa lo bien que se suene, nunca construiré ningún tipo de maquinaria que sea completamente indestructible a excepción de un pequeño y virtualmente inaccesible punto vulnerable.
  26. No importa cuán atractivos sean ciertos miembros de la rebelión, probablemente haya alguien igual de atractivo ahí fuera que no esté deseando matarme. Por lo tanto, me lo pensaré un par de veces antes de ordenar enviar a un prisionero del sexo opuesto a mi dormitorio.
  27. No construiré sólo una unidad de algo importante. Además, todos los sistemas clave tendrán complejos paneles de control y fuentes de alimentación alternativas.
  28. Mi monstruo-mascota se mantendrá en una jaula segura de la que no puede escapar, no vaya a ser que tropiece con ella accidentalmente.
  29. Me vestiré con colores brillantes y alegres, y así confundiré a mis enemigos.
  30. Todos los acróbatas, escuderos torpes, bardos sin talento y ladrones cobardes de mis tierras serán condenados a muerte. Es probable que mis enemigos se den por vencidos y abandonen su búsqueda si no tienen ningún compañero cómico que les ayude a aliviar el estrés.
  31. Todos los posaderos entrañables y camareras buenorras de mi reino serán reemplazados por gente maleducada que no proporcionará ningún refuerzo inesperado, subida de autoestima  y/o subtrama romántica para el héroe o su compañero.
  32. No explotaré de rabia, matando a un buen mensajero sólo porque trae malas noticias, únicamente para ilustrar lo malvado que soy. Los buenos mensajeros son difíciles de conseguir.
  33. No necesito que las mujeres de alto rango de mi organización usen lencería de acero inoxidable. La moral es mejor con un código de vestimenta más informal. Del mismo modo, los trajes hechos completamente de cuero negro se reservarán para ocasiones más formales.
  34. No me convertiré en una serpiente gigante. Nunca ayuda.
  35. No me dejaré una perilla. En los viejos tiempos daba un aspecto diabólico. Ahora solo te hace parecer un miembro descontento de Generación X.
  36. No encarcelaré a miembros del mismo partido opositor en el mismo bloque de celdas, y mucho menos en la misma celda. Si son prisioneros importantes, guardaré la única llave a la puerta en mi persona en vez de entregar las copias a cada guardia raso de la prisión.
  37. Si mi teniente de confianza me dice que mis Legiones de Terror están perdiendo una batalla, lo creeré. Después de todo, es mi teniente de confianza.
  38. Si un enemigo que acabo de matar tiene un hermano o un familiar más joven en cualquier lugar, lo encontraré y lo haré matar inmediatamente en vez de esperar a que crezca para que acaben intentando vengarse de mí en el futuro.
  39. Si debo ir a la batalla, desde luego no cabalgaré a la vanguardia de mis Legiones de Terror.
  40. No seré ni caballeroso ni deportivo. Si tengo un superarma imparable, lo usaré tan pronto y tan a menudo como sea posible en lugar de mantenerlo en reserva.
  41. Una vez que mi poder esté asegurado, destruiré todos esos molestos dispositivos de viaje en el tiempo.
  42. Cuando capture al héroe, me aseguraré de cargarme a su perro, mono, hurón, o cualquier otro pequeño animal caprichoso capaz de desatar cuerdas y robar llaves.
  43. Mantendré un sano nivel de escepticismo cuando capture a la bella rebelde y ella me diga que se siente atraída por mi poder y buena apariencia.
  44. Sólo emplearé caza recompensas que trabajan por dinero. Aquellos que trabajan por amor al arte tienden a hacer cosas estúpidas, como darle una oportunidad a mi enemigo de darle la vuelta a las tornas.
  45. Me aseguraré de conocer al dedillo la escala organizativa de mi ejército.
  46. Si un consejero me dice: “Mi señor… él es sólo un hombre, ¿qué podría hacer?“, responderé “esto“. Y le pegaré un tiro.
  47. Si descubro que un joven sin experiencia ni habilidad ha comenzado una búsqueda para destruirme, lo mataré mientras que todavía es joven e inútil en vez de esperar que madure y suponga un problema.
  48. Trataré a cualquier bestia controlada mediante magia o tecnología con respeto y amabilidad. Así, si el control se rompe, no vendrá inmediatamente a matarme por venganza.
  49. Si conozco el paradero de un artefacto que puede destruirme, no enviaré a todas mis tropas a buscarlo. En su lugar los enviaré a buscar otras cosas y, en petit comite,  pondré un anuncio de búsqueda en el periódico local.

9 errores que evitar a la hora de autopublicar | #SemanaAutopublicados

Cuando uno decide autopublicar una novela no sabe el marrón en que se mete. Lo digo de verdad. Al menos, si su idea personal es la de vivir de ello y consolidarse como escritor. Es decir, la de hacer una carrera como la haría cualquier escritor publicado por una editorial. Si uno no tiene pretensión alguna entonces este artículo pasará por su persona sin pena ni gloria. Pero entonces, ¿por qué he autopublicado? Pues porque vale la pena, hacedme caso.

Hoy quiero compartir con vosotros una serie de cosas que he aprendido publicando mi primer libro de forma independiente, y que tendré en cuenta para los siguientes. Creo que os ayudará mucho a enfocar el asunto a todos los que tengáis esta idea en la cabeza pero no sepáis cómo abordarla, y creo que es conveniente también para los que idealizan la autopublicación y creen que no requiere sacrificios.

Dicho esto, paso a desgranar los errores que considero que un escritor autopublicado debería evitar:

  • Limitarse a escribir

Cuando uno  autopublica, no es solo escritor. Pasa a transformarse en un empresario a tiempo completo, el jefe de su propio negocio. Un negocio que quiere que salga a flote. No vale ser medio jefe ni un cuarto de jefe. ¿Harías eso en tu propia empresa? Pues con esto igual. Hay que ser consistente y tomárselo con seriedad y profesionalidad. Esencialmente, porque si uno quiere hacer carrera en la escritura de esta manera no hay otro remedio.

Con ser un empresario quiero decir también que el escritor autopublicado debe aprender a hacer una gestión apropiada de sus recursos y construir una serie de habilidades que van desde un mínimo de contabilidad, diseño, maquetación y edición hasta, especialmente, marketing. Obviamente todos estos servicios se pueden subcontratar, pero si uno pretende hacerlo todo por sí mismo (algo casi imposible) entonces es indispensable. E, incluso si uno contrata estos servicios, debería tener igualmente alguna noción de los mismos.

En este aspecto os recomiendo encarecidamente una web que en lo personal me ha ayudado bastante, Triunfa con tu Libro. En ella podemos encontrar podcasts semanales con autores que han autopublicado. Aquí se dan muchas ideas, explican cómo planifican sus estrategias y aportan un contenido valiosísimo que no os deberíais perder. El blog de Alejandro Quintana, Oficio de Escritor, también es un recurso fantástico en el que se habla tanto de la escritura como de la autopublicación.

  • Pensar que no hacen falta revisiones

Cuando finalizamos nuestra primera novela, la adrenalina que corre por nuestras venas es brutal. Es una sensación tan maravillosa como aterradora. Ahora bien, pensar que ahí acaba la historia es un error tremendo que cometen gran cantidad de autores. Muchos, en sus ansias por publicar, se olvidan de lo importante que es revisar la obra para hallar errores de coherencia, encontrar debilidades en su narrativa y, en general, mejorar el producto. Si no he revisado El Secreto de los Malditos al menos 30 veces, no lo he revisado ninguna. Para esto, aparte de uno mismo y su sinceridad, es imprescindible contar con agentes externos. Dejar el ego a un lado es parte indispensable del proceso.

En mi opinión, todo escritor independiente debería tener al menos un par de lectores beta que le ayuden a ver estas debilidades que él mismo no es capaz de encontrar. En particular, sería recomendable que estos lectores representen a un segmento del público objetivo de nuestra novela. Es decir, si vamos a publicar literatura juvenil lo suyo es que nuestros betas sean lectores del género, aunque nunca está de más tener a alguien con una visión global, sobretodo alguien leído o con experiencia en el tema que conozca bien la lengua.

  • No contratar una corrección profesional

Si pretendes autopublicar y no has contado con los servicios de un corrector profesional, párate ahí mismo a pensarlo dos veces. Dicen las malas lenguas que el escritor es por norma un ególatra. Yo no lo creo, pero sí pienso que el ser humano en general difícilmente tiende a aceptar críticas ajenas acerca de sus propias creaciones y gestiones, sean del tipo que sean. Por eso te digo: no autopubliques sin que un profesional corrija tu novela. Repito, ¡no lo hagas!

No hay nada más horrible que alguna falta de ortografía expulse directamente al lector de la novela, o errores de puntuación y gramaticales que transformen en un lío nuestra lectura. Esto, además, suele derivar en puntuaciones horribles en Goodreads y Amazon, algo que no quieres. Medítalo, busca un poco y contrata uno, pero asegúrate siempre de que sea alguien profesional y con bagaje. El amigo o el familiar que no se dedica a ello profesionalmente pero que te hace el favor porque lee mucho es algo a agradecer, pero no es lo que necesitas. Su tendencia natural es de pasar por alto cosas que alguien a quien estas pagando y con experiencia no pasaría.

Hay varios tipos de corrección posibles. Por un lado, el corrector de estilo te ayudará a resaltar esas cosas que fallan en tu manera de escribir (términos erróneos, excesos o carencias en la narrativa… y sí, todos tenemos). Por otro, la corrección ortotipográfica solucionará fallos en puntuación, gramática y otros errores, como por ejemplo la existencia de dobles espacios. Yo recurrí para esto a los servicios de Silvia, a los que volveré a acudir sin duda alguna. Normalmente, estos profesionales cobran en torno a 0,70 euros por carácter escrito, y muchos de ellos pueden hacer ambas correcciones juntas por un precio especial.

  • Infravalorar el poder de un booktrailer

Muchos de los booktrailers que se ven por ahí son sonrojantes. Lamento decirlo así, pero es cierto. Esto se debe a que, en general, no se percibe el verdadero potencial que alberga un booktrailer. El ciudadano medio ve un booktrailer cutre y no se interesa por el libro con el que está relacionado. Y, en lo personal, si veo un booktrailer con el tema principal de Requiem for a Dream de fondo (en serio, hay más temas para usar por ahí), mi interés decrece. Pero si veo un booktrailer con sustancia, voy directo al enlace del libro. Esto es un indicador, para mí tanto como para el resto, de que el autor quiere hacer bien las cosas y no se conforma con poco. ¿O no te lo parece? Un booktrailer puede ser malo y el libro bueno. Otro puede serlo bueno y el libro malo, pero en este caso habremos, al menos, arrastrado a algunos lectores potenciales a echarle una ojeada. En el primero, no.

Creo firmemente que la gente subestima lo que un booktrailer es capaz de hacer. En mi caso, ayudó una barbaridad a mi plan de marketing, porque era lo primero que enviaba tanto a los bloggers como a las revistas online y otros consumidores potenciales y sirvió para retener su atención.

Yo hice de cabo a rabo mi propio booktrailer e invertí algo de pasta. Tengo que admitir que soy aficionado a la edición de vídeo y al diseño gráfico, por lo que puede que vaya con terreno ya ganado, pero aprender algo de estas disciplinas actualmente es más fácil gracias a youtube. Si yo puedo, cualquiera puede.

Mi idea a la hora de diseñarlo era clara: quería trabajar profundamente en un vídeo potente, visual y narrativo que ayudara a la gente a pensar “Wow. No es el típico booktrailer. Esta novela puede estar muy chula, quiero saber más”. Mis normas esenciales, dos. La primera: haz algo cinemático que cumpla el objetivo de colocar al lector en el trasfondo adecuado pero dejando espacio para que se hagan su propio mapa mental. Es decir, nada de usar rostros de actores o planos de películas. La segunda: que sea corto. Menos de un minuto. Para el trailer, además, me serví de la inestimable ayuda de mi hermano, Juan Palacios; actor de doblaje cuyos trabajos podéis encontrar en este enlace. 

  • Olvidarse de la maquetación

Otra cosa importante es una maquetación profesional. Si nuestra novela será publicada por Amazon (KDP o Createspace), que es el 90% de los casos, es muy fácil crear una maquetación mínimamente decente. Hay muchos tutoriales por youtube, y Amazon facilita plantillas de todos sus formatos de publicación (mira en este enlace) para que puedas trabajar con una base.

En El Secreto de los Malditos toda la maquetación está hecha por mí, tanto en eBook como en papel, pero me costó muchas horas de aprendizaje, desesperación y ganas de estampar el ordenador contra la pared. Importante: las maquetaciones digital y física son completamente distintas. Para eBook, puedes aprender usando el programa Sigil (gratuito, descárgalo aquí) a través de un tutorial y creo que una vez se logra es bastante sencillo. Para maquetar en papel, con seguir las pautas de la plantilla e ir comprobando con el reproductor 3D de Amazon KDP cómo cuadra todo debería ir bien. Si tienes la más mínima duda, mejor busca un profesional antes de meter la pata, de verdad te lo digo. La mayoría cobran entre 0,70 y 1 euro la carilla, dependiendo de si incluye imágenes o no.

Yo mismo me dedico a hacer maquetaciones (aunque solo para Createspace y KDP, tanto en eBook como papel) por lo que si te interesan mis servicios puedes contactar conmigo aquí y te hago un precio especial.

  • Contentarse con cualquier portada o contraportada

Importantísimo y obvio. Necesitas una buena portada. No una portada decente ni una que no este mal: necesitas la mejor que puedas permitirte.

En relación a esto, como yo lo veo, existen tres factores de compra a la hora de que un lector escoja una novela. Dos intrínsecos, uno externo. Los intrínsecos son el aspecto y la sinopsis. El externo, el precedente.

Un aspecto atractivo de portada-contraportada es el 70% de que el cliente entre en el enlace de la novela o que coja tu libro en la tienda para echarle un vistazo. Si no lo es, bye bye, mochuelo. Tu novela es invisible. Una buena sinopsis, el otro 30%. Si ambos están bien equilibrados, las posibilidades de compra aumentan exponencialmente.

Ahí entra el precedente, el agente externo. Puede que no haya, que es lo que pasa con todos los escritores noveles que no han publicado nada antes, ni tienen un blog o algo que les ayude a vender. Sí existe un precedente cuando el autor ha publicado más novelas de forma exitosa y tiene una serie de lectores afiliados, en cuyo caso la venta es más sencilla.

En cualquier caso, de nuevo, la portada es importantísima. Si lo tuyo es el diseño, Amazon te facilita plantillas para las portadas (mira aquí). Si no se te da lo de crearla tú mismo, no te la juegues y pide los servicios de un diseñador por Fiverr (hay muchos rangos de precios) o de cualquier freelance (por ejemplo, mi amigo Alejandro Muñoz, excelente ilustrador y dibujante), pero ten cabeza a la hora de elegir uno, no vaya a ser que la inversión no sirva de nada. Para ejemplo, mira la portada que me plantearon por Fiverr en la imagen más abajo y trata de no reírte.

Sin comentarios
  • No establecer un plan de marketing

Sin esto, todos nuestros esfuerzos habrán sido en vano. Hay algún autor al que le ha salido el ticket ganador, por lo que sea no ha necesitado de uno y sus novelas se han vendido solas casi desde el principio, pero créeme: pertenecer a ese 1% es casi imposible. Un buen plan de marketing es indispensable para que tu novela no sea invisible. Esto incluye un uso correcto de las redes sociales y la difusión por otros medios, como bloggers, booktubers, prensa, ofertas, banners, la preparación de un blogtour, etc.

Lo mejor que puedes hacer es aprender cómo le fue bien a otros escritores y poner en práctica las cosas que han hecho ellos que crees que pueden funcionar para tu novela. También puedes subcontratar a un experto de marketing para que haga tu campaña, pero te saldrá caro.

Las dos normas que he aprendido para hacerlo lo mejor posible son las siguientes: ve allá donde estén tus lectores e invierte los beneficios que saques en más publicidad. Esto genera el efecto de la llamada “bola de nieve”: más velocidad, más espacio recorrido, más masa.

Algunos ejemplos que pueden servirte para tu campaña de marketing: Si tu novela es de fantasía, busca grupos en facebook de fantasía donde se hable del género, revistas relacionadas, personalidades del mundillo, bloggers especializados en ello… Ofrece, por ejemplo, un par de capítulos por ebook para ver si les interesa, siendo SIEMPRE respetuoso y amable, que al fin y al cabo ellos invertirán su tiempo en darte un voto de confianza y leer tu novela.

Una de las cosas más bonitas que me ha pasado es ver cómo la mayoría de los bloggers y booktubers resultan ser cercanos e increíblemente amables con los autores independientes. Sé profesional y trata a los demás con la misma profesionalidad. Hazlo con cariño, y verás. No todos aceptarán, pero es lógico, porque todo el mundo tiene sus propios asuntos. De hecho, si logras que lo haga entre un 10 o un 15% ya deberías estar contento. Yo escribí a alrededor de 120 personas para el blogtour que transcurre en este mismo momento. Aceptaron en torno a 20-25. Lo rechazaron (muy amablemente) otras tantas, y en parte fue mi culpa por comenzar a escribirles apenas mes y medio antes. El resto no respondieron, y solo una persona lo hizo de malas maneras. No es mala estadística.

Solo recuerda que una sonrisa abre más puertas que un cabreo. Un cabreo, de hecho, no abre casi ninguna. Si alguien te rechaza o se enfada sigue siendo amable y cordial, porque en realidad esa gente no tiene ninguna obligación para contigo y tienes que saber encajarlo si se niegan.

La tercera norma que tengo con respecto a la campaña de marketing te la explico a continuación, y va a colación del siguiente punto. Jamás debes…

  • Ser un plasta

El plan de marketing de muchos autores independientes, cuando no saben qué hacer, consiste esencialmente en el autobombo. Esto funciona un 99% de las veces… para ahuyentar a la gente. No está mal publicar de vez en cuando, siempre desde la humildad, por si a alguien le interesa tu libro. Pero publicar posts constantemente en todos los grupos de Facebook de escritura como hacen algunos,  usando frases como “¡te dejará sin aliento!“, “¡te atrapará sin remedio!“, “la novela del año“, “la novela de la que todo el mundo está hablando“, “¡no podrás parar de leerla!” o la famosa “¿te la vas a perder? es absolutamente contraproducente. 

Es fácil analizar el efecto que tienen estas cosas, solo piensa en tu propia reacción. ¿Te atrae a ti ese tipo de actitud? ¿Entras en enlaces de autobombo? Probablemente, en pocos. Y es que el secreto no está en hablar de ti, sino en que sean los demás los que hablen de ti. Enfoca todos tus esfuerzos en ello.

Otra cosa que añadir a esto: sé sincero. He leído a muchos que se promocionan diciendo cosas que son mentira para atraer a la gente solo porque tres personas cercanas han leído su novela y dicen que les ha gustado. Que la abuela, el mejor amigo y el hermano digan que eres genial no es suficiente. Necesitas críticas reales. Te digo esto porque poner cosas como esas que has leído unas líneas atrás sobre tu novela cae rápido en saco roto si luego buscas en google y sale nada o poco, o apenas figura información, o previsualizas la novela en Amazon y desde la primera página se ve que por ahí no ha pasado un corrector. Sé sincero, de verdad. Si haces bien los deberes y has trabajado bien la novela, su edición y el marketing, las críticas irán saliendo y la mayoría serán buenas.

  • Pensar que no tendrás que invertir en el libro

Esto creo que es algo bastante común. Es decir, estoy seguro de que sabes que te va a tocar soltar pasta si quieres publicar una novela de calidad, pero si no has publicado probablemente no sabes bien hasta qué punto hasta que llegue el momento. Te lo digo por experiencia. Te hago un balance de gastos en mi caso, para que veas a lo que me refiero.

  1. Corrección profesional: 261 euros.
  2. Portada: 60 euros (si lees la historia que he publicado sobre Fiverr, verás que elegí mal un diseñador pero al menos logré obtener una imagen sobre la que trabajar yo mismo).
  3. Booktrailer: 100 euros (el material y el software tienen su precio).
  4. Campaña de marketing: 360 euros (contratar una empresa para enviar notas de prensa, publicidad en varios medios, ejemplares para bloggers y reseñas, libros de regalo para sorteos, etc).

Casi 800 euros, y eso que me he ahorrado dinero al maquetar yo mismo, al enviar ejemplares en versión eBook (aunque muchos fueron en papel, y eso tiene un precio) y al diseñar tanto los mock-up de los libros como la portada, los banners, el booktrailer y demás. Si no haces nada de esto por ti mismo, créeme que la cuenta puede llegar al los 1500 fácilmente. También te digo que mi campaña no ha terminado y calculo que gastaré otros 500 euros. ¿Por qué? Porque la publicidad cuesta dinero. Por eso, lo mejor que puedes hacer, vuelvo a decir, es invertir lo que ganes con la novela para generar más publicidad, hacer más ruido. Tu novela debe estar en todas partes, en boca de todos.

La inversión, además, no es algo solo a nivel monetario. Al involucrarse en esto como si de un negocio se tratara, si se hace correctamente, pasarás al menos el 50% de las horas que has dedicado a escribir tu novela en todo lo que implica su marketing. Todos los días tendrán una ración de trabajo.


 

En definitiva, este tipo de publicación precisa sacrificio, aunque se ve recompensado. De momento mi blogtour va viento en popa, hay bastantes ventas, he generado ruido. En unos meses publicaré los resultados y el impacto que ha tenido para ver qué tal ha funcionado todo lo que os comento más atrás, porque lamentablemente, y a pesar de hacerlo todo “bien”, nada nos asegura al 100% que las cosas funcionarán a la perfección. Sin embargo, considero que poner toda la carne en el asador es lo que realmente importa: demostrarte a ti mismo que eres capaz de llevar un negocio adelante.

Por último, os hago un resumen de los puntos anteriores:

  1. Aprende a ser un empresario y tómatelo con profesionalidad. 
  2. Deja el ego de lado y acepta las críticas constructivas, haz muchas revisiones. Si la novela está mal escrita se acabó.
  3. Contrata correcciones profesionales, no caigas en el error de limitarte a la colaboración de gente cercana. Por más que quieran, no son objetivos y no se tomarán el trabajo igual.
  4. Haz un buen booktrailer. El lector que ve calidad, ve empeño por hacer bien las cosas.
  5. Consigue una buena maquetación. Publica tanto en eBook como en papel: el esfuerzo lo vale y tendrás más formatos en los que vender.
  6. Consigue la mejor portada y sinopsis que puedas permitirte. El impacto sobre el lector es esencial.
  7. Haz un buen plan de marketing, es indispensable para que tu novela no sea invisible.
  8. Ve allá donde estén tus lectores, deja que sean los demás los que hablen de ti y sé siempre amable.
  9. Crea un colchón que te sirva para invertir en tu novela y usa sus beneficios sobre ella. Lo vas a necesitar. 
  10. Reduce el autobombo al mínimo común denominador. 

Eso es todo. Lo dicho, espero que esto os sirva de ayuda y que lo toméis con mucho ánimo y ganas. Es un trabajo sacrificado pero satisfactorio. Y si la lectura os ha valido la pena, os agradecería que le echárais un vistazo a mi primera novela, El Secreto de los Malditos. Ya sabéis… solo por si acaso. 😉

¡Nos leemos! ¡Un abrazo enorme!

Your Name (君の名は) – Críticas en 10 líneas

Agradezco enormemente esos momentos en que uno descubre una película de esas que le sacan todo de dentro, esos momentos durante los créditos finales en que uno aún le da vueltas a lo que ha visto. La película tiene eso y mucho más ‘Your name (Kimi no na wa)’ es una película de animación del 2016 basada en la historia de un chico y una chica que, en ciertos momentos, se intercambian los cuerpos sin darse cuenta, pero todo tiene un significado en las vidas de ambos. La peli tiene unos diseños hermosos, colores radiantes, un argumento curioso e interesante y giros argumentales inesperados que dan un vuelco al corazón. Lo único achacable es quizá esa tendencia japonesa a alargar escenas para añadir emocionalidad, y que, para algunos, mal gestionada puede hacerse algo soporífero. ‘Your name’ es, ante todo, una película preciosa y tierna, y se la recomiendo a todo el mundo porque, entre otras cosas, creo que la animación japonesa hace tiempo que dejó de ser algo para unos pocos.

La fórmula MICE de Orson Scott Card

Hace poco andaba buscando información sobre una de las fórmulas planteadas por Orson Scott Card en sus libros Characters and viewpoint y Event, y descubrí que encontrarla en español en internet es bastante complicado. De hecho, para obtener referentes sobre ello, en muchos casos me toca visitar webs y podcasts en inglés. Es por esto que, en medida de lo posible, voy a ir compartiendo por este medio algunas de estas fórmulas y conceptos con vosotros.

Pero, ¿qué es el cociente MICE de Orson Scott Card y qué significa?

A lo largo del tiempo se han ido planteando diferentes conceptos para organizar la narrativa. El más común es el formato de 3 arcos, aplicado en cine y teatro. Pero hay otros sistemas que pueden ser muy útiles a la hora de hacer una aproximación determinada a nuestra historia y descubrir aspectos de ella que ignorábamos.

MICE es el acrónimo de Milieu (Escena), Idea, Character (Personaje) y Event (Evento) en inglés. Cada apartado se refiere a un tipo de género, o mejor dicho, de desarrollo, con que la historia que escribimos se relaciona más. Una historia puede tener varios desarrollos simultáneos en función de su complejidad, como explico más abajo. Este cociente no sólo se refiere a narrativa de novela, sino que se aplica también al cine. Explicados uno a uno serían como figura a continuación:

  • Escena. La historia se basa en la idea del viaje desde un lugar familiar a uno desconocido y suele finalizar con una vuelta a casa. El personaje se desliga de la seguridad de su hogar para enfrentarse a peligros que le hagan crecer y madurar, de forma que cuando regresa la transformación y el aprendizaje son totales. Los libros de aventura suelen desarrollar el concepto de Escena. Ejemplo: El Hobbit.
  • Idea. El fin absoluto de la historia es obtener una información determinada, por lo que esta suele empezar con una pregunta cuya respuesta el protagonista debe averiguar. El final llega cuando esa pregunta se responde y llega la resolución consecuente. Los libros de misterio e intriga suelen relacionarse con la idea. Ejemplo: El guardián invisible.
  • Personaje. La historia se centra particularmente en la transformación de un personaje desde una situación de incomodidad o falta de aceptación hasta llegar a desarrollar su potencial de una manera u otra. Suele comenzar con el protagonista descontento con su situación o su vida, y la historia es un proceso de crecimiento personal que finaliza cuando este se reconcilia consigo mismo, ya sea cambiando las circunstancias o aceptándolas. Ejemplo: Mentiroso compulsivo.
  • Evento. La historia está relacionada con una catástrofe, un hecho que acabará con el mundo o lo alterará significativamente. La idea principal es la amenaza que esto supone, la carrera contra el tiempo. Suelen finalizar con el cataclismo siendo detenido, los personajes sacrificándose o, en el peor de los casos, con el fin de la humanidad. Ejemplo: Armaggeddon.

Y ahora dirás: “¡Pero mi historia tiene varias de estas categorías!“. No te preocupes, que es lo normal. El hecho de que existan cuatro tipos separados no implica que una historia no pueda pertenecer a más de una. Es más, cuantas más abarque, de mayor complejidad gozará tu novela, aunque también requerirá un trabajo muy superior, razón por la que la longitud de las historias influye directamente en el número de estas:

  • Historia corta: Una o dos categorías.
  • Novelettes: Mínimo dos categorías.
  • Novela: Tres o cuatro categorías.

Con esta información en la mano, es importante realizarse unas preguntas: ¿Cuántas categorías abarca mi novela? ¿Son demasiadas? ¿O son pocas? ¿Son los ámbitos que quiero desarrollar exactamente? 

En muchas ocasiones queremos contar demasiado en poco espacio. Por eso, yo creo que este es un buen método para saber si estamos incluyendo demasiado o si existen carencias de desarrollo en nuestra historia desde un punto de vista general.

En el caso de mi novela El Secreto de los Malditos, el género predominante es sin duda el de Personaje a la par que el de Idea, y luego en menor medida Evento. Puesto que en este caso la idea del viaje es reducida, podríamos decir que el concepto Escena queda relegado a un plano escueto o casi inexistente.

Cada uno de estos desarrollos influye de una manera determinada en la historia, en mayor o menor medida, y lo normal es que todos estén interrelacionados. No hay que olvidarse que una buena historia tiene siempre un mínimo de dos planos: el interno, que tiene que ver con la resolución personal de nuestros protagonistas, y el externo, que tiene que ver con las circunstancias que les influyen desde su entorno.

Wonder Woman – Críticas en 10 líneas

DC ha logrado su primer acierto cinematográfico desde la trilogía Nolan de Batman, y lo ha hecho por partida doble, porque ha logrado que, super heroicamente hablando, muchos hombres queramos ser una mujer. Y eso es mucho, de verdad. Con Wonder Woman, DC da un golpe sobre la mesa, produce una aventura entretenida y épica con un guión solvente y un reparto carismático. A la vez nos entrega una historia que, sin tener demasiada miga, resulta divertida y en ocasiones emocionante, habla de la naturaleza humana y proporciona a la heroína que, a mi parecer, muchas niñas necesitaban desde hace mucho tiempo. Porque la necesitaban, y la necesitaban sin estereotipos manidos ni clichés, cosa que también se agradece al ver el perfil de los personajes masculinos. Wonder Woman me ha encantado y espero que esto sólo sea el principio del final de los miedos a producir filmes con personajes protagonistas femeninos.

Las reglas de Ray Bradbury para escritores noveles

Ama lo que haces, y hazlo. En esa pequeña frase podríamos resumir una filosofía de vida que llevó lejos a Ray Brabury, novelista querido y admirado. A través de todas sus conferencias, el escritor de Fahrenheit 451 nos dejaba sus perlas preciosas que, además de alimentarse de una filosofía Zen, aún ayudan a marcar el camino a escritores noveles de todo el mundo. Hoy me ha dado por traducir unas cuantas de esas reglas de la mejor manera posible y ponerlas por aquí:

    1. Escribe con ganas. “Si estás escribiendo sin entusiasmo, sin gusto, sin amor o sin divertirte, entonces sólo eres la mitad de un escritor. Estás, con toda probabilidad, demasiado pendiente del mercado o de las vanguardias que has dejado de ser tú mismo. Lo primero que un escritor debe estar es entusiasmado”.
    2. En la velocidad está la clave. “Cuanto menos te preocupas por lo que haces, más rápido escribes y más honesto eres. Si vacilas, piensas; si te ralentizas le pones más esfuerzo a tu estilo en vez dejar que surja desde tu interior, que es el único que vale la pena leer y que atrapa al lector”.
    3. Escribe como tú eres. “No te alejes, por la vanidad de lograr publicaciones intelectuales, de lo que eres realmente; de aquello que te hace único y por ello indispensable a los demás”
    4. No escribas por dinero o fama. “Deberíamos recordar siempre que la fama y el dinero son regalos que se nos hacen sólo cuando ya hemos entregado al mundo lo mejor de cada una de nuestras solitarias verdades”
    5. Alimenta a tu musa a diario. “Viviendo bien, contemplando cada minuto, leyendo y observando con calma lo que se lee, se alimentará el lado más original de uno mismo. Entrenando la escritura, repitiendo ejercicios constantemente, imitando a otros, uno despeja una habitación amplia y limpia para la musa. Y, a través de dicho entrenamiento, aprenderá a no otear con descortesía cuando la inspiración llegue por la puerta de esa habitación”
    6. No tengas miedo de “explorar tu ático”  “Despierta a tu yo secreto, prueba la oscuridad. Tu propio Ser te espera ahí arriba, en las sombras del ático. Si le hablas suavemente y dejas que alguna vieja palabra explote desde tus sentidos al papel, ese Ser podría bajar del ático cualquier noche”
    7. Sorpréndete a tí mismo. “La trama no es más que huellas en la nieve después de que tus personajes hayan recorrido destinos inimaginables. La trama, por tanto, se observa tras los hechos acontecidos y no antes de ellos”
    8. Haz tu propio trabajo y no el de los demás.  “Lo que hago, lo hago por mí, y por eso estoy aquí […] No seas otro, sé aquel que corre por tus venas. No busques el camino de otros, porque si lo haces, no habrá tumba lo suficientemente profunda para tu desesperanza, ni país suficientemente lejano para ocultar tus pérdidas”

Fiverr, o cuando una portada barata sale cara

Hoy vengo a contaros una experiencia personal que esperaba evitar y no fue así en absoluto. Antes de empezar, quiero decir que yo rompo una lanza por ideas como Fiverr. Sé de primera mano que han funcionado la mar de bien a muchísima gente y estoy dispuesto a volver a probar en el futuro con otros propósitos creativos. Eso sí, con más cuidado. De eso va el artículo de hoy. Además, ya de paso, os descubro una gran herramienta.

¿Qué es Fiverr?

Fiverr es una plataforma interesantísima donde creativos de diferentes géneros y sectores ofrecen sus servicios a cambio de una remuneración bastante asequible. ¿Qué tipo de servicios? Pues desde traductores hasta diseñadores gráficos, músicos, etc. Es una herramienta muy dinámica e intuitiva que en cuestión de segundos nos pone en contacto con el creativo que necesitemos.

Todos ellos cobran una cifra determinada en su perfil que luego se amplía si el servicio requerido es más extenso o complejo. Es decir, hay traductores que ponen una cifra de, digamos, 40 dólares por una traducción de 5000 palabras. Si el texto que mandamos excede esa cantidad, por cada 1000 palabras cobrará 10 dólares más sobre la tarifa base (lo que él decida, en realidad). También hay servicios premium específicos para trabajos más complicados, todo depende de con quién nos encontremos y lo que busquemos. Yo he llegado a ver gente que ofrece crear portadas para libros en tres días por 5 dólares.

¿Cual es el problema? Que, como pasa en internet a menudo, hay que separar la paja del grano, porque el tema es que puede registrarse todo quisqui como creativo… y lo siento, pero no todo el mundo pasa por el filtro. La idea de ganar dinero realizando servicios similares como freelance es suculenta, claro. Y como todo negocio del estilo atrae a profesionales y a ratas por igual. Indagando me he encontrado a más de uno (y una) que es para mirarles con el ojo revirado. Por ejemplo, buscando traductores me encontré a una supuesta profesional (sin ningún tipo de especialización que avalara su trabajo) que ofrecía traducir textos de español a inglés, cuando sólo su descripción personal en español ya tenía más faltas de ortografía que un cuaderno Rubio de preescolar. Pues eso, que de todo hay, y eso incluye gente que, sin ser un caradura, no es un profesional del sector o del género o simplemente no es tan bueno. Esto me pasó a mí y os lo cuento a continuación en detalle.

La increíble historia de mi despilfarro

El caso es que me encontraba buscando un diseñador gráfico con amplia experiencia en portadas de libros para que hiciera la mía. Ya tengo suficiente con escribir, y además revisar y maquetar para Ebook y papel. Todo eso lleva tiempo y estrés, así que había decidido delegar esta única tarea a alguien profesional y competente. Como ya sabéis, el aspecto de una novela es importantísimo porque es lo primero que el lector va a ver. Así encontré a la que vamos a denominar en clave de ficción como María.

Me dediqué a buscar un poco entre los mejor votados, que es normalmente la clave para acertar, y encontré a esta chica que rebosaba de buenas reviews, y además decía ser cabecilla de un reputado estudio de diseño gráfico al mando de más creativos. Todo valoraciones de cinco estrellas, ¡qué maravilla! ¡Nadie había votado por debajo de cinco! Sólo encontré una mala, y qué coincidencia que a día de hoy ha desaparecido…

Esta mala crítica decía algo así como que la chica no seguía las instrucciones de lo que se le pedía, que respondía de malas maneras y que cuando finalmente acabó el trabajo y el cliente estuvo contento, tomó su diseño final como rehén hasta que no le pusiera la máxima puntuación. Entonces él, ni corto ni perezoso, le puso la peor. Mala jugada, María.

He de decir que leer esto me hizo cagarme encima, pero ya era demasiado tarde. El servicio estaba recién pagado, así que mi alma quiso auto engañarse. Decidí que al ser sólo una opinión y teniendo en cuenta (de primera mano) que ciertos clientes pueden ser unos capullos integrales, decidí darle una oportunidad y el beneficio de la duda. Además, ¿por qué iba a ir mal? Las portadas que figuraban entre sus diseños eran, la mayoría, excelentes. Luego otras, extrañamente, eran bastante malas, pero no quise darle importancia a esto para no perder la esperanza. A posteriori descubrí que muchas de esas “excelentes portadas” directamente no eran suyas. Las que sí, eran las malas (y algún otro trabajillo decente, no vamos a negárselo).

Puestos en situación, aquí comienza el terror. Contacté con ella. Le dije que quería una portada para una novela de fantasía que transcurre en un ambiente desértico y de corte árabe. Que quería una portada que la gente se tomara en serio, que no se viera como algo adolescente y definitivamente que no quería ilustraciones en ella, sino fotografías (enfaticé en esto varias veces). Le mandé imágenes de cómo luce ese mundo para que se hiciera una idea de su aspecto; fotos de portadas que me gustan para que supiera qué tipo de composición quería y hasta le conté un poco la historia de la novela. Todo esto con el fin de que tuviera la máxima información de cara a hacer un buen diseño.

Por último, le expliqué que la idea de portada que yo tenía era de una silueta de espaldas mirando unas ruinas en medio de un desierto. Un diseño de colores cálidos que recordara a historias tipo Lawrence de Arabia. También le dije que el protagonista lleva una máscara plateada con forma de cuervo. Le dejé absoluta flexibilidad para que, con esta hoja de ruta, ella creara lo que quisiera. Le dije que no debía ajustarse exactamente a los parámetros si veía que algo podía funcionar y la vena creativa le llamaba. A todo asintió sin preguntas.

Primer intento.

Tres días después, llegó a mi correo el primer diseño. Lo abrí con emoción para ver el contenido y a cambio sufrí un ataque:

Dos imágenes sacadas de Assassins Creed y listo.

Me pareció un trabajo horrible. Más que horrible, de absoluto aficionado. Ese asesino de la portada es clarísimamente identificable para cualquier fan de la saga de videojuegos Assassins Creed. La de detrás es la ciudad de Acre en un artwork que, curiosamente, también es de ese juego. Me llamó la atención ver todo en blanco y negro y nada de color. Al menos cogió una disposición de elementos aproximada a lo que le dije.

Con el diseño me llegó un siguiente mensaje, que leí nervioso: “Este diseño es orientativo. Es para saber si es por este camino por el que debo tirar. Estoy seguro de que una vez terminemos las diferentes pruebas quedará tal y como has soñado“.

Ok. Al menos era amable y maja. Decidí confiar en que sólo buscaba un rumbo. En cualquier caso, le expliqué lo de que no quería nada relacionado con Assassins Creed ni otra franquicia reconocible; insistí en el tema de “algo serio” y de que no pusiera ninguna ilustración, lo de los tonos cálidos, lo del personaje de espaldas, etc. Me dijo que sí a todo.

Segundo intento.

Pasados tres días más, recibo el siguiente diseño, al que vuelvo a acudir con gran emoción y temor:

Nos vamos acercando. Pero, ¿qué le pasa a esta mujer con las ilustraciones?

Este segundo me gustó bastante poco, pero al menos parecía haber escuchado mejor mis indicaciones y avanzado algo. Ya había una silueta pero era gigante, y todo tenía un aspecto más de terror que de aventura. Eso sí, el personaje seguía pareciendo de Assassins Creed y de los tonos cálidos nada, pero lo que más me tocó las narices era que seguía conservando el aspecto de ilustración que, por tercera vez, le había dicho que no quería. También me dí de la existencia de esa cosita que figura debajo del título, esa especie de cara de mapache. ¿Pero qué se supone que era eso? Y lo más importante, ¿qué hacía ahí?

Cuando le expliqué todos los fallos creo que fue cuando ella se rindió. Percibí que se había dado cuenta de que no sería capaz de despachar rápido este diseño y echar a correr. De hecho, le mandé más portadas en las que podía basarse (Desert God de Wilbur Smith, Let the Sky Fall o Star of Wonder de Tracy Higley), le especifiqué mejor las cosas por si era fallo mío el haberle dejado demasiada libertad creativa… No sirvió para nada.

Tercer intento.

A los tres días me mandó varias versiones, que podéis ver más abajo. Creo que no sabía ni por donde tirar así que me dijo que había hecho varios modelos para que le dijera cual se parecía más. Esto le serviría para para orientarse.

¿¿Otra ilustración?? Un copia pega de una imagen a portada y contraportada.

He de decir que no me disgustó demasiado el concepto, pero eso no logró evitar un bufido de decepción desde lo más profundo de mi esófago. Además, tenía ante mí otra ilustración… ¿por cuarta vez? ¿De verdad era imposible librarse?

 

Al menos no es una ilustración… no del todo.

Aquí me dio la impresión de que había descartado todos los conceptos expuestos, hasta que se había decidido a escoger sólo uno de ellos, no la totalidad. Es cierto que guardaba una semejanza con la idea, pero de desierto, de ruinas y de silueta, nada. Sólo los tonos cálidos. Perdí la esperanza cuando recibí la siguiente imagen. Vais a flipar pepinillos.

 

En serio? O es broma, esto.

El palacio de Aladdin. Flipas. Y con fondo rosa. El p*%to palacio de Aladdin. Sólo falta el careto de Hello Kitty en una de las esquinas. ¿Tan difícil era entender lo que le estaba pidiendo? Me parto, además, cada vez que leo la marca de agua esa donde figura “sample“. Vamos, como si alguien se fuera a dignar a robar esta Giocconda que me había mandado. Mi único consuelo es que por fín había quitado la maldita carita de mapache que me estaba poniendo nervioso. Ella me aclaró que no era un mapache, sino la máscara de cuervo del protagonista que le había comentado. Me dejó sin palabras.

Cuarto intento.

Desprovisto del ánimo y la emoción iniciales y tras nueve días, me tomé uno para poder responderla decentemente. A punto estaba de cancelar el pedido, pero decidí que había pagado y había que amortizarlo. Le expliqué una vez más todo y le facilité fotos que se parecían a lo que yo quería, aunque ya no había mucho más que rascar. Si no lo entendía, no lo entendía.

Tres días después me mandó esto:

Mñeh.

Fue lo más cercano al concepto que ella se dignó a diseñar. Eso sí, con una ilustración como un sol de Agosto, para dejar patente que le daba absolutamente igual lo que yo le pidiera. Pongamos atención también a la manera en la que había diseñado esa elaborada sinopsis en la contraportada y la alta calidad de detalle de todo el conjunto.

Tras esto, y como el trabajo estaba pagado y no podía recuperar la inversión, decidí que lo dejaría estar y tomaría yo las riendas. Le pedí que mandara el archivo PSD (el archivo origen, con la maquetación) y así seleccionaría yo la foto de iStock, ya que ella no se había dignado a utilizar ninguna, y eso que entraba dentro de lo pagado.

María me puso quejas pero accedió. Me mandó su diseño junto con esto que veis debajo, algo que aún no sé cómo tomarme y que supongo era para mostrarme lo mucho que me iba a gustar la portada materializada en la vida real.

La prueba patente de que se cachondeaba de mí.

Decidí dejar el tema de la portada aparcado por unos días y volver a él más tarde. He hecho diseños y logos puntuales, tengo conocimientos de photoshop y otros programas de edición. No estoy titulado y no he hecho ningún curso, y aunque todo lo aprendí a base de práctica, vídeos y algo de sentido común, decidí que también diseñaría yo mi portada (que era, precisamente, lo que había querido evitarme hasta ahora).  Tengo que admitir que soy bastante exigente para mis cosas y me cuesta delegar trabajo cuando sé que yo puedo hacerlo mejor y sin tener que pagar.

Finalmente conseguí la imagen de iStock. En una noche y dos mañanas terminé el diseño, aunque de momento sólo lo podéis ver en este banner que he creado para anunciar que, finalmente, ¡El Secreto de los Malditos saldrá en preventa el 15 de Mayo en Amazon! Y de momento, hasta que no saque el booktrailer en un par de semanas, no puedo dar más información.

El Secreto de los Malditos

Para terminar, quiero dejar claro que con este caso que os he contado no pretendo desanimaros con Fiverr. Como he dicho antes, voy a darle una oportunidad a otros servicios que ofrece, pero a partir de ahora con mucho más cuidado a la hora de a quién contrato. Esta jugada de la diseñadora me costó 57 euros y, aunque a alguien le pueda parecer poco dinero, al final es como si lo hubiera tirado. Y lo que es peor, también he perdido mi tiempo.

Así que ya sabéis, si entráis a contratar servicios, hacedlo con cuidado y revisando bien. Yo soy el primero que he caído en un error por ansioso y por mis ganas de completar la novela. Como dice el refrán: vísteme despacio que voy con prisa. Pues así con Fiverr.

La novela como organismo, o cómo salir del bloqueo

Existen mil y una formas de sentirse abrumado al escribir. Esto es de lo más normal, pero puede ser peligroso si nos acaba desanimando a dejar nuestros proyectos.

En ocasiones, uno de estos peligros radica en que sabemos cómo queremos que comience nuestra historia, muchas veces también su final e incluso algunas escenas clave o puntos de giro… pero no cómo desarrollar lo que sucede entre medias. Estas escenas tienen que ver, muchas veces, con momentos en los que no sabemos por donde continuar o donde se desarrollan situaciones que implican un conocimiento determinado de un tema que a lo mejor no dominamos.

A medida que he ido escribiendo me he dado cuenta de esta situación y de lo mucho que desanima. De cuan desarrolladas tenemos algunas escenas en nuestra cabeza, y otras cuan poco. Aquí es donde radica el peligro. En este punto es cuando llegan esos bloqueos de escritura tan temidos. ¿Cómo salir del paso? Para ello he montado esta estructura en mi cabeza en la que pienso cada vez que veo venir un bloqueo o me encuentro en él. ¿Cómo funciona?

En primer lugar vamos a dividir la novela como si fuera, realmente, un organismo. Para ello tenemos esqueleto, musculatura, órganos y piel. Suena desagradable pero tiene su sentido. Vamos allá.

  • Esqueleto de la novela

El esqueleto es el esbozo inicial. Es la idea que tiene lugar en nuestra cabeza en su formato más simplificado, aquello que queremos transmitir. Para tener el esqueleto necesitamos tener un esbozo de los personajes y de las escenas clave, como puntos de giro o el final. Esto no es así en la escritura improvisada pero de eso ya hablaremos, porque este esquema se aplica principalmente a aquellos que planifican la estructura de su novela con antelación.

El esqueleto es el primer borrador más básico. Si llegamos a esas escenas que no sabemos desarrollar (y eso suele pasar casi siempre), simplemente podemos salir del paso con algo sencillo. Seguimos escribiendo, y si nos bloqueamos, desarrollamos una escena con poca conversación o contenido que lleve a la siguiente que nos interesa y ya regresamos a ella más tarde. Muchas veces, al ir desarrollando las ideas que tenemos con el tiempo, se nos ocurre cómo arreglar o mejorar estas escenas pasadas. Ya sea añadiendo texto (músculo, de lo que hablaremos más tarde) o reescribiendo completamente porque los órganos no están en su sitio. Si no sabes como continuar, escribe y simplifica, pero sigue. Ya lo arreglarás más tarde.

  • Órganos de la novela

Se trata de la forma y la textura que queremos darle a la historia, aquellos elementos que la hacen funcionar. Cada órgano debe estar en su sitio o el resultado puede ser una criatura que nazca medio muerta. Esto se hace aplicando correctamente las normas esenciales de una historia, con su introducción, nudo y desenlace, sus puntos de giro y su cohesión. De esto hablaré en otras entradas, aunque más o menos podéis haceros una idea del concepto.

El escritor es, en cierto modo, un mago. Mientras muestra el elemento en que quiere que el lector se fije, en la manga esconde el truco (o los trucos) de verdad, que se revelan en el último acto. Su pericia es la que logrará que el lector no llegue a darse cuenta hasta el final de la función. Si lo logra, el impacto será increíble.

  • Musculatura de la novela

Una vez tenemos la idea desarrollada y establecida, hemos determinado cómo va a estar colocado todo y lo tenemos claro, es hora de añadir músculo. Es decir, de desarrollar las escenas, crear conversaciones consistentes o reescribir cosas que han quedado colgando. La visión del escritor es importante para estos momentos, aunque ante la falta de perspectiva siempre puede ayudar un grupo de lectura o tener uno o varios lectores beta.

Por otra parte hay que entender que muchas veces, en las fases en que desarrollamos esqueleto u órganos, ya vamos añadiendo musculatura porque tenemos claro cómo se van a desarrollar ciertos aspectos de la historia. Siempre, en cualquier caso, hace falta retocar todo lo que hacemos al principio. Al menos esa es mi experiencia. Y no porque esté mal, sino porque a medida que la historia que queremos contar crece en nosotros, incluso estando planificada, acaba sufriendo ciertos cambios (que suelen ser a mejor). Esto ayuda a redondear la trama y a crear una historia sólida.

  • Piel de la novela

Has terminado el borrador. ¡Felicidades! Pero ahora viene un trabajo que para unos resulta más aburrido y para otros menos: Revisar. Últimar los detalles, gramática, ortografía y sintaxis. Es decir, darle el acabado final, la piel, el aspecto. Aquí también entra pasar la novela por los lectores beta para encontrar errores de contexto o cohesión y pulir el borrador las veces que haga falta.

En esto se basa el aspecto final que tendrá la novela y es importantísimo, porque por mucho que una historia sea buena, si no se presenta de la forma correcta y profesional, no será tomada en serio y eso sería una pena. Si tenemos un cuerpo perfecto con órganos sanos y musculatura fuerte, pero el rostro se ve feo y lleno de pústulas, sería una pena que nadie quisiera conocer a ese tipo que tanto tiene que aportar, ¿no?

Es una comparación algo asquerosa pero creo que el tema se entiende. La idea principal de este concepto es mantener esa mentalidad de novela como organismo en nuestras cabezas mientras se escribe, saber que todo lo que se desarrolla se puede arreglar más tarde y que no hay que perder la cabeza ni la sangre fría. Escribir una novela es un pulso contra uno mismo y nuestros miedos. En próximas entradas seguiré ahondando en temas estructurales que se han tratado en ésta entrada.

Seklusyon (2016), sobre la maldad humana

Hace poco arrancó en Manila, la ciudad donde vivo, el Metro Manila Film Festival 2016, un festival anual de cine que obliga a las salas de todo el país a limitarse a proyectar películas filipinas durante dos o tres semanas. Aunque el año pasado también tuvo lugar no llegué a darle una oportunidad: había oído que estaba algo denostado porque las películas solían ser bastante malas, a pesar de que la raison d’etre de esta celebración es seleccionar las mejores de cada año. Todo esto se debe, al parecer, a influencias, desmanes, nepotismos y enchufes varios. Nada que no conozca de mi propio país, por otro lado.

Pero éste año ha sido diferente. Hay en verdad una buena selección de películas y documentales que espero ir comentando por aquí, y la que va a iniciar este pequeño espacio dedicado al cine es también la primera película filipina que veo en un cine. Y valió la pena.

Seklusyon (Seclusión, vamos), ambientada en los años cuarenta, nos cuenta la historia de varios aspirantes a cura que se encierran en un monasterio alejado de la sociedad, con motivo de completar su aprendizaje y ser nombrados si consiguen superar su reclusión. Mientras, los rumores de que una niña enviada de Dios está curando a la gente se hacen cada vez más sonados. Un incidente provocará que la muchacha, junto con la monja que la tiene a su cargo, acabe resguardándose en el monasterio con los aspirantes. Allí, estos se enfrentarán a sus miedos y temores, revelando la naturaleza real de cada uno.

En primer lugar, quiero decir que ésta película ha sido calificada de “terror”, cuando no lo es en absoluto. Si bien concede algunos momentos de tensión, imágenes impactantes y algún susto, el film está enfocado a hablar más de nuestros demonios internos que de los seres sobrenaturales que nos acechan, aunque éste componente se encuentre a lo largo del film.

La película se toma su tiempo para mostrarnos, a través de imágenes en ocasiones sobrecogedoras, los miedos y demonios ocultos en cada uno de los aspirantes -que son excesivamente guaperas, para mi gusto- así como de la monja que acompaña a la muchacha. Con bastante maestría y una imagen muy cuidada nos da retazos, nunca conceptos definidos, de cual es el problema de cada uno. Hasta que estos se van manifestando.

La muchacha, Anghela, es una niña con poderes sobrenaturales (y muy siniestros) que se dedica a curar a la gente sin motivo aparente. No sólo lesiones externas: también heridas psicológicas. Pero hay siempre en todo ésto un halo sospechoso que hace al espectador preguntarse qué está ocurriendo. En éste aspecto, la película es un hilo constante que no deja lugar al aburrimiento. La dinámica de la película está desarrollada de manera que los personajes se intercambian y todo punto en la historia es uno que deseamos conocer, arrojando incluso, en alguna ocasión que otra, algún retazo de humor.

Durante la primera hora se nos regala la promesa de una película de terror diferente, y esa promesa se mantiene: El mal no se encuentra en el exterior. Los personajes luchan contra él en su interior y no todos lo logran de igual manera. La maldad, cuyo vehículo conductor es la forma de una niña, no procura daño contra ellos, pero desea apoderarse de sus corazones. La forma en que éstos hechos están hilvanados es remarcable, porque en el fondo lo que se nos muestra es que el mal es cosa de humanos, sin dejar de lado el componente sobrenatural que guía algunos actos, y hace encajar todo en un puzzle definido.

Una de las frases más interesantes que se dicen en la película es: “Los hombres no caminan por naturaleza hacia la bondad, sino hacia lo que es más sencillo.”, esto hace alusión a la dificultad de las personas hacia cambiar su esencia y sus actos; su naturaleza, la de todos los aspirantes que a través de la iglesia pretenden redimirse. Los hombres tienden a la bondad siempre que resulte sencilla. Pero hacer las cosas bien, ser correcto, no es siempre sencillo. De hecho, en muchas ocasiones es realmente difícil mantenerse recto. Y eso es lo que el mal desea. No se trata de sangre y muertes, sino de torcer las almas y corromper los espíritus.