Los 10 géneros del storytelling según Blake Snyder

Hace unos años mi hermano me regaló por navidades un pequeño libro que ha sido una de las mejores sorpresas que me he llevado: Salva al gato, de Blake Snyder. A pesar de que no es muy conocido en España, su autor es el escritor de guiones de películas bastante famosas como lo fue en su día Alto o mi madre dispara (Stop! Or My Mom Will Shoot).

Blake Snyder explica en este libro algunas de las teorías que ha desarrollado a través de años de experiencia, muy útiles a la hora de escribir un guión. Algunas han sido algo cuestionadas, pero otros de sus métodos resultan realmente interesantes y funcionan a todos los niveles del storytelling, por lo que pueden aplicarse también al mundo novelístico. Nunca está de más tener algunas herramientas extra, ¿no?

El autor desglosa todos los tipos de historia en 10 determinados que poco tienen que ver con aquellos a los que estamos acostumbrados, y de ahí lo interesante del asunto. No vamos a encontrar aquí terror, thriller o aventura; en su particular visión del storytelling, Snyder expone más bien formas, estructuras y dinámicas entre personajes e historias, patrones que se repiten, algunas con características heredadas de otras narrativas más arcaicas.

Si uno observa su propia historia, o la de sus películas favoritas a través de esta óptica, se encontrará indefectiblemente en alguno de estos estilos. Esto no significa que la nuestra no pueda tomar elementos de otro de los tipos —muchas veces se suelen combinar dos de ellos—, pero si lo hace de varios entonces quizá estamos queriendo abarcar demasiado o somos poco precisos. De ahí la utilidad de esta herramienta, que también nos sirve para determinar elementos que no estamos incluyendo y quizá cabría incorporar. No obstante, eso queda a gusto del escritor.

Así pues, los géneros son los siguientes:

 

  • Un monstruo en casa.

Según Snyder, en este tipo de género se ha cometido un pecado, elemento fundamental de la trama que propicia una cascada de acontecimientos. El “monstruo” es la personificación de la consecuencia de ese pecado, una especie de elemento vengador que aplicará justicia sobre aquel o aquellos que lo cometieron. Aunque normalmente toma forma de criatura (Alien, Parque Jurásico), también puede tratarse de un humano (Saw, Hannibal). Este es además un elemento clave: sin el monstruo nada amenaza a los personajes, escapar de él es el objetivo. El otro elemento clave es también la “casa” —que puede ser una nave, un pueblo, etc.—, un recinto del que no se puede escapar. Este tipo de género está basado en la leyenda del minotauro, con Teseo escapando o afrontando la muerte —un monstruo medio humano— en un lugar sin salida.

 

  • Fuera de la botella

En este tipo de historia estamos tratando constantemente con los elementos de “maldición”, “deseos” y “lecciones”. Aquí, nuestro personaje se encuentra en una situación incómoda, ya sea por propia mezquindad o falta de voluntad; se trata de un tipo con cualidades que podrían transformarle en una persona válida. Su oportunidad de iniciar ese proceso de cambio aparece en forma de maldición, que normalmente tiene unas reglas determinadas —en Mentiroso Compulsivo, Jim Carrey sólo podía decir la verdad por culpa de que una fuerza superior cumple un deseo que formula su hijo—, o de bendición —en Como Dios, el mismo Jim Carrey obtiene poderes ilimitados para hacer su voluntad después de pedirlos desesperadamente—, en cuyo caso siempre existen una serie de consecuencias a los dones obtenidos. En todos los casos, estos sucesos tienen lugar para hacer aprender la lección al protagonista (Groundhog Day), aprender de sus malas acciones o hábitos y reencauzarle hacia el camino correcto, momento en que esta maldición o bendición desaparece.

 

  • Porquéno

Los personajes de Porquéno se encuentran inmersos en —o ellos mismos se dan de bruces con — un profundo misterio que hay que desvelar, y que suele estar entramado en las partes más oscuras o solitarias de una ciudad. La narrativa noir pertenece a este género. A medida que el misterio se va desvelando, también lo hacen características del alma humana que nos disgustan  (Blade Runner), el tipo de cosas ante las que miramos para otro lado. La clave de este tipo de historia no siempre es quién lo hizo, sino por qué. Para descubrirlo, el protagonista debe tomar una decisión que romperá las reglas establecidas  —en Disturbia, por ejemplo, el protagonista escapa varias veces de su casa, en la que la policía le obliga a permanecer—, muchas veces las suyas propias (Minority Report).

 

  • El vellocino de oro

Podríamos decir que esta es la versión Snyder de El viaje del héroe de Campbell. Para él, en este género los personajes recorren un camino  —incluyendo el concepto de road movie—, que no tiene por qué ser externo, sino que también puede ser un viaje interior. En principio el personaje comenzará su viaje en busca de una cosa, y al final de este, la obtenga o no, el verdadero premio será el auto descubrimiento (The Secret Life of Walter Mitty), una comprensión más profunda de sí mismo que la hará mejor persona. Aquí también se incluyen todas las historias de robos (Oceans Eleven), puesto que el término del vellocino se refiere a cualquier misión o tesoro encerrado. Este género implica también un concepto: el de compañero o equipo, representando estos las habilidades de las que el personaje carece  —experiencia, actitud, habilidades diversas— y que le ayudarán a conseguir su misión.

 

  • Amor de colegas

Este me resulta uno de los géneros más interesantes, porque en él Snyder engloba varios tipos de historia que, si uno lo piensa bien, en la práctica acaban perteneciendo a la misma rama. Estos tipos son las historias de amor de cualquier ámbito, las que él llama “historia de colegas” y por último “el chico y su perro”.

  1. Historia de amor. En estas historias involucran a dos personas, normalmente de caracteres diferenciados u opuestos, ya no por sus personalidades sino por circunstancias que les distinguen (Pretty Woman) y, sin embargo, les hacen conectar a niveles profundos. Estas circunstancias o un conflicto que suele mantenerse en secreto hasta que es demasiado tarde les llevarán a la catarsis, donde para acabar juntos deberán dejar de lado sus egos y revelarse tal y como son. La pregunta constante es “¿acabarán juntos o no?
  2. Historia de colegas. Al igual que en la anterior, estas dos personas suelen ser opuestas y comienzan odiándose mutuamente hasta que descubren que no pueden vivir la una sin la otra (Dumb & Dumber).
  3. El chico y su perro. En este caso se da una circunstancia determinada: sólo uno de los dos personajes cambia, y el otro es el catalizador para que esto ocurra, normalmente en la forma de un perro (Beethoven), criatura (ET) o incluso un colega (Lethal Weapon). En este subgénero dicho personaje puede desaparecer al final de la historia, implicando su representación un designio del destino.

 

  • Ritos de transición.

Este género incluye todas esas historias en que el personaje está pasando por una etapa compleja de su vida y se niega a afrontarla, para ello recorriendo un camino erróneo, a menudo plagado de momentos entretenidos (American Pie), hacia un objetivo ilusorio o pasajero. El elemento clave de esta historia es el problema en cuestión  —adolescencia, un divorcio, un amor perdido, una adicción (Trainspotting)— y ese viaje interno que va desde el punto en que nuestro protagonista se niega aceptar su situación hasta aquel en que finalmente lo logra (Lost in Traslation), adquiriendo así madurez y comprendiendo que no todo en la vida se puede controlar.

 

  • Superhéroes.

El conflicto del género de superhéroes, en el caso de Snyder, no siempre tiene que ver con poderes y elementos sobrenaturales, sino que pueden ser poderes políticos (The Lion King), una habilidad particular (The Matrix) o una maldición (A Beautiful Mind). Estos pueden estar relacionados, directa o indirectamente, con una situación determinada que supera ampliamente al personaje (Gladiator), que le hace dudar de sí mismo  —a pesar de que la razón suele estar de su lado— y cuya razón de ser a menudo tiene que ver con la influencia de una némesis. Para lograr superar el conflicto, el personaje tiene que liberar su potencial (Spiderman) y sus habilidades en aras de lo que es correcto y justo, descubriendo de lo que es capaz y aceptando su naturaleza, muchas veces en contra de lo que su entorno (Gulliver’s Travels) o la propia sociedad dictamina (X-Men).

 

  • Institucionalizado.

Estas son historias relacionadas con las dinámicas y objetivos de un grupo de personas determinadas (The Godfather), y al contrario que en el vellocino de oro, no se trata de las habilidades que cada uno aportan al grupo ni de una consecución específica, sino de cómo la pertenencia a estas “instituciones”  —familia, negocio, organización— reporta una serie de beneficios y problemas, y el conflicto que supone perder la propia identidad ante este. En este género se dan dos personajes clave: uno que desea romper con el grupo, revelando los problemas de cohesión del mismo y su carácter real, a menudo fraudulento; el otro es un recién llegado desde cuyos ojos se nos presenta el equipo en cuestión (Goodfellas), de manera que aprendemos a la vez que lo hace él. La catársis de la historia se da en una elección final que lleva el personaje a unirse definitivamente al grupo (The Breakfast Club) o a destruirlo (Sin City), en ocasiones destruyéndose a sí mismo también.

 

  • Un tipo con problemas

Como dice el propio título, este género sigue a un personaje cuya vida normal se tuerce por un problema, personal o catastrófico e inmediato o con cierta sensación de urgencia (Armageddon), que debe ser resuelto. El cine de desastres naturales está enmarcado en este género. El personaje o personajes protagonistas tienen la habilidad o medios para resolverlo (The Bourne Identity), ya sea por habilidades personales (Taken), conocimientos o una serie de circunstancias determinadas que le ponen en el punto de mira (Die Hard).

 

  • El triunfo del loco

Este tipo de historia coloca como protagonista a un tipo que es incluso inferior al hombre corriente  —el llamado Everyman, un hombre cualquiera—, es decir, un marginado, un hombre ridículo (40 Year Old Virgin) o despreciado por la sociedad o por su entorno inmediato. Sin embargo, es esta condición la que pone la suerte y las fuerzas del destino a su favor (Forrest Gump), de manera que incluso si no es consciente de la gravedad del problema en que se encuentra, de una manera u otra logra superarlo o vencer al villano de turno (Beberly Hills Cop). Este género puede incluir un personaje que es consciente de la lamentable naturaleza del protagonista y se sorprenda constantemente de los logros que adquiere, a menudo tratando de interferir en ellos y, en tales casos, sufriendo las consecuencias. En El triunfo del Loco destaca una falta de seriedad en el tratamiento de problemas que nos tomamos demasiado a pecho.

NaNoWriMo, ¿eres capaz de escribir 50.000 palabras en el mes de Noviembre?

Un año más comienza NaNoWriMo, el Mes Nacional de la Escritura Novelística (National Novel Writing Month), una propuesta surgida en EEUU, en el año 1999 y que por aquel entonces contaba apenas con dos docenas de participantes. Ahora son miles por todo el mundo los que deciden participar. El reto: escribir 50.000 palabras (una novela corta, digamos) durante un mes. Es decir, 1667 palabras al día.

¿Sencillo? Depende de tus propios hábitos, claro.

Propuestas como estas son muy útiles para fomentar la escritura y ayudar a entrenar la perseverancia, pues NaNoWriMo no deja de ser eso, un ejercicio para ayudarnos a mejorar en diferentes ámbitos de esta disciplina. Además, las 50000 palabras pueden dividirse de la manera en que uno prefiera. Aunque de seguir un calendario estricto estas serían 1667 diarias, otra aproximación es, por ejemplo, no escribir un día y durante el sábado recuperarlo, haciendo 3400 palabras, por ejemplo.

Mucha gente ajusta sus planes de escritura para poder comenzar obras durante este mes. En mi caso, aunque en principio pretendía que fuera de esta manera, finalmente voy a dedicarme a cumplir las 50000 con mis proyectos actuales, es decir, finalizar El Camino Interno, mi presente novela. El mero hecho de estar escribiendo esta entrada es para mi parte de mi entrenamiento de NaNoWriMo y mis 1667 palabras diarias. Con esto quiero decir que, aunque la idea inicial del NaNoWriMo es desarrollar una novela, dependiendo de tus circunstancias también puedes adaptar el ejercicio a tu situación personal. De lo que se trata es de mantener, como he dicho, la perseverancia.

Uno de los mejores aspectos de NaNoWriMo es que cuenta con grupos de escritura por todo el mundo, que incluso quedan para escribir y ayudarse mutuamente. A través de la web oficial del proyecto puedes inscribirte, crear una cuenta y actualizar tus datos a medida que avanzas. Además, también ofrece retos, concede medallas y otra serie de características para ayudarnos a continuar. Tener un grupo de apoyo hace que sea más sencillo llevar a cabo este reto.

Si esto no fuera suficiente, os voy a dejar por aquí unos enlaces con herramientas que sirven para motivarse a escribir y cumplir el reto:

  • My Write Club. Es una web donde puedes establecer un reto de palabras y crear un grupo donde todos participan escribiendo. Cada uno puede ver el número de palabras de los demás y esto ayuda a crear cierto nivel de competitividad para mantener el conteo de palabras.
  • 4TheWords. Un juego online de rol donde el objetivo para ir avanzando es escribir.
  • Write or Die. Estableces un reto de palabras y el contador para siempre que estés escribiendo. Si este llega a cero antes de completar el número establecido, pierdes

 

Ahora, solo queda ponerse a escribir. Como parte de mi ejercicio, iré poniendo por aquí semanalmente cuanto voy avanzando. Y tú, ¿participas?

 

5 errores que evitar a la hora de escribir fantasía

La fantasía es, junto con la ciencia ficción, uno de mis géneros favoritos. Es el que más consumo con diferencia (no en vano mi primera novela es de fantasía) y, ya no como escritor, sino como lector, hay una serie de características que me echa para atrás encontrar cuando leo un manuscrito de este género.

Creo que la mayor parte de los que escribimos/leemos fantasía hemos recibido una fuerte influencia de Tolkien, en el sentido de que nos fascina su mundo y todas las posibilidades que ofrece, y por tanto nos sentimos atraídos a reproducir uno parecido. Sin embargo, no hay que caer en ciertos errores que esta influencia tiende a generar.

Hoy comparto con vosotros 5 errores que evitar para construir una buena novela de fantasía:

 

  • Tostones enciclopédicos

Esto me mata.

Es un elemento muy característico de los escritores primerizos de fantasía, y suele darse a menudo bajo la premisa de que “así es como lo hacía Tolkien” —ya que él a menudo utilizaba prólogos y momentos explicativos—, o también cuando un autor es consciente de que se ha tomado mucho tiempo para diseñar el mundo en el que tiene lugar la acción —el famoso worldbuildingy algo en su interior le empuja a querer hacer al lector partícipe de ello cuanto antes.

Los tostones suelen encontrarse, como he dicho, al principio de la novela; con explicaciones kilométricas sobre quién es quién y cómo funciona todo en vez de colocar al lector en medio de la acción y dejar que su curva de aprendizaje sobre este nuevo mundo se vaya desarrollando con naturalidad.

Posible solución: Lo dicho, colocando al lector en medio de la acción. Dejando que el mundo, su sociedad y sus reglas vayan calando poco a poco pero sin caer en la falta de datos.

Esto, en realidad, ayudará a generar en él esa curiosidad sobre los sucesos y conflictos que han tenido lugar, y querrá seguir leyendo.

 

  • Worldbuilding pobre

Aunque parezca sencillo, construir un mundo completamente nuevo —y hacerlo verosímil— es una cosa terriblemente difícil: solo mira cómo funciona el nuestro.

No es tan fácil como arrojar una serie de razas y unos climas sobre la geografía; uno debe pensar de qué manera se relacionan sus sociedades y por qué, qué creencias tienen y, sobretodo, cómo funciona su economía, cómo se sustentan.

En lo personal, no hay nada que me saque más de una historia que leer incongruencias en este sentido, o simplezas sonrojantes.

“¿No podemos volver a la primera página y empezar de nuevo?”

Una vez más, piensa en el mundo en el que vives: cómo unas culturas han afectado a otras con el paso del tiempo, cómo se han eliminado unas religiones y otras han ganado fuerza, como existen países que nunca han sido invadidos gracias a su manera de manejar la diplomacia entre imperios o cómo existen aún tribus que se mantienen vivas en rincones remotos del mundo.

Pero lo más importante: piensa por qué. El por qué siempre es la clave.

En cuanto a las criaturas y la geografía, hay mucha gente que prefiere dejar de lado la verosimilitud y abogar por la espectacularidad —monstruos gigantes, planetas con dos soles, etc—, aunque el público, cada vez más, tiende a buscar que le expliquen los hechos de formas racionales.

Es decir, está bien tener un planeta con dos soles, pero, ¿no afectará  completamente a su gravedad y sus ecosistemas? Y, ¿de qué manera lo hará? Todas estas son cosas a tener en cuenta.

Otro error habitual es crear un mundo estilo “cuento de hadas” donde están los malos muy malos y los buenos muy buenos, pero hay que tener en cuenta que una sociedad realista se guía por motivos más realistas y diversos que la bondad y la maldad.

Un rey puede ser indulgente pero necesitará proteger su reino, y a veces hará cosas cuestionables para ello; un hombre puede ser un emperador despiadado, pero es quizá porque le arrebataron todo lo que amaba, o porque sus padres eran unos hijos de puta. Todo tiene su razón, las cosas no son sólo blancas y negras.

Posible solución: Utilizar tu propio mundo como paleta. Investiga cómo se han formado sociedades, cómo se han sucedido guerras y por qué. Básate en conflictos y dales una vuelta de tuerca. Coge tribus, creencias, extrae su esencia y hazla tuya para poder desarrollarla luego.

 

  • Situaciones y personajes clichés

Creo que la historia del granjero don nadie que se transforma en el guerrero más fuerte del reino, o que tiene un destino por cumplir —que si encontrar la espada tal o el medallón pascual—, la hemos visto todos. El personaje del mago mentor que muere en el segundo libro, la mujer que debe ser salvada, el malo malísimo con sus tropas del infierno que quiere dominar el mundo y demás personajes manidos —véase este artículo traducido de Peter Anspach sobre las cien cosas que haría si fuera un villano— ya no sorprenden a nadie.

En el mundo moderno impresionar es cada vez más complejo porque, como se suele decir, “está todo inventado”.

Yo creo firmemente que no es así. Es solo que estamos acostumbrados a unos esquemas determinados y a veces nos cuesta salir de ellos, entre otras cosas, porque hollywood nos lleva bombardeando desde hace muchos años con los mismo estímulos. Las historias, en el fondo, son las mismas, pero hay mil maneras de contarlas.

Por eso, una de mis propias reglas es: coge algo que te interese contar y dale la vuelta. Y, cuando tengas un resultado, vuelve a darle otra vuelta. Hazlo diferente, piensa en qué esperaría la gente de algo y haz lo contrario.

Posible solución: Aparte de esto que acabo de mencionar, para ir empezando quizá puede ser una buena idea mezclar géneros. Por poner un ejemplo, El Imperio Final de Brandon Sanderson no deja de ser un Campbelliano viaje del héroe que ha sido mezclado con una historia de robos tipo Oceans Twelve donde cada personaje tiene su especialidad dentro del plan maestro.

¿Suena guay, no? Pues, si has leído la novela, te darás cuenta de que tiene terribles similitudes con Star Wars. Fíjate: prota que es un cualquiera descubre que tiene grandes dotes para un poder extraño y será reclutado por una resistencia que le entrenará en dicho poder con el fin de derrocar un imperio/un emperador cruel.

Es decir, lo que más importa es cómo cuentas las cosas, porque la mayoría de las historias si han sido contadas, y al final se basan en unos pilares comunes.

 

  • Magia inexplicable

No es que esto sea un error, porque cada uno diseña su mundo como cree más conveniente. Sin embargo, debes tener en cuenta las consideraciones de la magia.

Creo que una forma sencilla de explicar lo que quiero decir es lo siguiente: si encender una luz fuera gratis para un mago (sin un coste, llamemos, de “maná”), ¿no se estaría haciendo rico su gremio cobrando por ser la compañía de luz del reino? Pues así con todo.

Es decir, todo en este mundo tiene un coste. Si no lo tuviera, sería menos interesante, ¿no?

Pongamos otro ejemplo sencillo. Cuando uno lanza un puñetazo, cuanta más fuerza aplica, más energía gasta, y por tanto también se cansa antes. Además, uno, como persona, puede golpear de diferentes maneras, pero estas son limitadas por la estructura ósea y muscular que tiene: por un mecanismo. Pues la magia es igual. Debe tener una forma, un sentido, unas limitaciones y un mecanismo.

Esto no solo la hace más creíble, sino que a medida que nuestro lector se vuelca en la historia, también aprende su uso y disfruta más cuando creamos formas más complejas de usarla, o combates más espectaculares que requieren que el lector tenga conocimientos desarrollados en el tema.

Posible solución: Darle vueltas a la cabeza es imprescindible. Lo más recomendable es tratar de crear un sistema original que no se base en la típica idea de “el coste por hacer un hechizo es que me canso”.

Lo dicho: no es que esté mal, mucha gente está acostumbrada pero sí es menos original, y por tanto corre el riesgo de atrapar menos al lector. No hay que olvidar que uno de los rasgos fundamentales de la fantasía es el uso de la magia.

 

  • Ponerse barroco

Hay una evidente conexión entre escribir fantasía y la tendencia a escribir como si estuviéramos en el barroco. Es decir, de una forma mucho más recargada que si fuera otro el género.

Esta claro: se debe a la necesidad de explicar el mundo que creamos de manera que todos entiendan su aspecto y lo vean tan hermoso como lo vemos nosotros. El problema es que la sobre adjetivación y el uso excesivo de adverbios puede sacar al lector de la lectura por medio del más absoluto aburrimiento.

Esto yo lo llamo “la enfermedad del barroco” porque creo que nos ha pasado a todos en mayor o menor medida al empezar a escribir fantasía, pero hay que tenerlo en vereda para que no se nos vaya de las manos.

Posible solución: Revisiones sinceras y variadas. De uno mismo, y de otros lectores beta. Al final, poco a poco uno se va dando cuenta de cuando se pone barroco hasta que ya deja de hacerlo.

 


 

Estos son los errores que a mí me llaman más la atención cuando leo fantasía. ¿Cuáles son los tuyos?

¡Siéntete libre de comentar!

Proyectos hasta final de año y 2018

Hace apenas dos meses que publiqué El Secreto de los Malditos con Amazon, y mientras el trabajo continúa con la promoción de la novela, también debe seguir haciéndolo sobre el papel. A medida que he ido aprendiendo del mundo editorial y de la autopublicación, me he dado cuenta de lo durísimo que es y la cantidad de trabajo que hay que sacar adelante. Si todo se limitase a la escritura, sería mucho más fácil, eso es obvio. Llega a ser algo estresante el darse cuenta de que hay tardes enteras en las que no da tiempo a escribir una sola palabra, entre responder emails, realizar diseños, enviar pruebas…

Aunque no tengo de qué quejarme, lo malo no es tener trabajo por hacer, ¡sino no tenerlo! Para aquellos interesados, hoy os explico en qué ando metido últimamente y los próximos proyectos que están por salir, en orden cronológico.

 

“El Camino Interno”, una aventura real a través de Nepal, Tibet y el suroeste de China.

Esta novelilla es el trabajo más reciente en el que estoy inmerso, y está siendo de lo más gratificante.

En 2012 y 2014 realicé varios viajes que me llevarían a recorrer parte de Asia. Todo lo escribí en unos diarios que se pueden leer en esta sección de mi blog de viajes, Mundo Viajero. Sin embargo, nunca llegué a plasmar todo aquello que había escrito realmente, ni mis razones para hacer estos viajes, ni todos los pensamientos que rondaban mi cabeza.

El Camino Interno será una recopilación de dos diarios cuyo hilo conductor es la fé, reeditados para hacerlo más narrativo y menos “blog”, eliminando partes innecesarias y añadiendo esas otras cosas que dejé en el tintero. También contará con un prólogo que mi buen amigo Victor Fernández (Vittin), gran viajero y escritor con el que tengo proyectos pendientes, tendrá la amabilidad de escribir.

Siendo honesto, creo que está quedando muy entretenida y accesible para todo tipo de público, aunque los amantes de la literatura de viajes serán los más interesados en esta obra.

El Camino Interno tendrá unas doscientas páginas y saldrá a la venta a finales del año, aunque primero voy a moverlo por editoriales.

 

“El Secreto de los Malditos”, ¡edición revisada!

Ahora que ya lleva un par de meses a la venta y las reseñas han ido saliendo, he decidido hacer una edición revisada de El Secreto de los Malditos, mi primera novela. Esta contará con algunas pequeñas correcciones y un par de arreglos menores que harán de ella una edición fantástica.

Incluirá un mapa más, un prólogo y una nueva portada diseñada por una artista cuyo nombre aún no puedo revelar, aunque os informo ya que ha firmado para ilustrar las portadas de la trilogía y, además, ha trabajado realizando diseños para Games Workshop.

Además, tengo el placer de informaros —los que la hayáis leído os lo imaginaréis ya— de que esta es sólo la primera parte de una trilogía llamada El Cantar del Emperador Olvidado, que prometo os sorprenderá gratamente y pretendo sea un referente en la literatura fantástica de nuestro país.

 

“Kaminari”. ¿Qué pasaría si tu forma de ver el mundo pudiera, realmente, cambiarlo?

Este es un proyecto emocionante, y aunque de momento estoy finalizando los anteriores que os he comentado, tengo ya una estructura casi final de lo que va a ser Kaminari y cómo va a serlo.

Kaminari significa “trueno” en japonés. Tendrá lugar en nuestro tiempo —unos diez años más tarde— entre Japón y España y tratará sobre un tipo que lleva toda la vida lidiando con una extraña enfermedad ocular que le impide hacer una vida normal. Gracias a la invitación de un centro de investigación para estudiar su caso, descubrirá que su problema tiene también algunas ventajas, aunque esto le sumergirá en una compleja trama política y un conflicto global sin precedentes.

Lamentablemente, como quiero que la trama se vaya desvelando ante los ojos del lector, no quiero contar mucho. Eso sí, la historia tendrá muchos guiños a elementos “nerd” que aquellos que hemos nacido entre los 80 y 90 reconocerán inmediatamente.

Kaminari será mi novela más larga hasta la fecha, debería estar lista a mediados de 2018 y no va a formar parte de una saga.

 

Antología de terror, con Victor Fernández

Víctor y yo unimos fuerzas para sacar adelante una antología de historias cortas de terror en la que llevamos trabajando —con calma—, desde hace algún tiempo. Aunque algunas ya han sido escritas, todavía queda pulir muchos detalles y terminar otras.

Entre nuestras historias encontraréis desde terror psicológico a criaturas lovecraftianas y sucesos paranormales. Estoy muy animado con esta idea y trabajar con Victor es siempre un placer. Hemos calculado que la antología debería estar lista a lo largo de 2018, aunque todavía no hay fechas.

 

“Las Arenas del Destino”, segunda parte de la trilogía de El Cantar del Emperador Olvidado

Aunque aún no tengo muy claro cuando comenzaré a escribir la segunda parte de la trilogía (muy probablemente a mediados del año que viene), el argumento está ya estructurado y definido. Al fin y al cabo, cuando comencé con El Secreto de los Malditos visualicé esta historia como una trilogía en la que cada libro es una historia autoconclusiva, pero que a la vez forma parte de algo mucho más grande.

Esta segunda parte tiene lugar diez años después de la primera; volveremos al reino de Ardashir, pero también conoceremos una pequeña parte del norte, más allá de las montañas de La Última Frontera, donde ocurrirán sucesos importantes. Tendremos la oportunidad de saber qué hay más allá de los Desiertos Infinitos y conoceremos más a fondo el reino de Agraha. Además, se introducirá el personaje del maestro de Cuervo —que creo que os va a gustar mucho—, con lo que aprenderemos mucho más de la Esencia, los riesgos que implica, los por qués y, sobretodo, cómo funciona.

Esta obra va a ser una verdadera sorpresa, estoy convencido. Espero que os guste mucho.


 

Y de momento eso es todo. Tengo pensado participar en NaNoWriMo este noviembre, aunque todavía hay que poner cartas sobre la mesa; se está trabajando en un podcast literario con otros compañeros que seguro conocéis y hay varias cosas más pendientes… pero irán poco a poco.

¡Un abrazo!

8 consejos para lograr reseñas para tu novela

Autopublicar nuestra novela no sirve de nada si sólo nosotros o nuestro entorno cercano hablamos de ello. Esto es así de doloroso y real.

La regla número uno del marketing de escritores debería ser siempre “haz que sean otros los que hablen de tu obra.” ¿Por qué? Muy sencillo. Eso es lo que habla de la calidad de la misma.

La mejor manera de lograr esto es obtener reseñas. Y no vale con las reseñas de los colegas, compañeros de profesión o familiares: eso está bien para ir sentando una base, pero hay que ir más allá. Hay que intentar ponerse en contacto con la gente que habla de lo que nosotros hablamos: bloggers de literatura, editoriales, revistas, páginas web de temas relacionados, booktubers… Profesionales y no profesionales, vamos.

Obviamente, nuestro objetivo clave es aquellos que tienen mayor número de seguidores, pero como dice Gary Vaynerchuk, hay que disparar a todo. Grande y pequeño. Cuantos más tiros, mejor.

Estos y no el resto son los que van a atestiguar la calidad de tu obra a largo plazo, los que harán que se venda. Como he dicho, está bien tener 10 o 20 reseñas de 5 estrellas en Amazon para sentar una base, pero si canta a la vista que están hechas por amigotes, algo huele mal.

¿Por qué? Bueno, es muy simple.

Busca el nombre de tu novela (o tu nombre de autor) en google. Lo que salga en las dos o tres primeras páginas es tu novela en realidad. Si no hay nadie hablando de ella, mal asunto, porque eso implica que lo que vendas está en tu círculo cercano. Y eso tiene una fecha de caducidad cercana. Si estas páginas están repletas con el nombre de tu obra (y en sentido positivo, claro) entonces vamos por buen camino.

A continuación comparto contigo unos consejos que he aprendido para pedir reseñas a gente del mundillo de la literatura:

Acude con profesionalidad

La persona que nos va a leer, en primer lugar, va a hacerlo sin beneficio personal. Va a tomarse unas horas de su vida para darte una oportunidad a ti. Lo mínimo es que acudamos con cortesía y educación, tal y como lo haría un profesional. Y, si el blogger/reseñador de turno se niega, está en pleno derecho. Esto es lo primero que hay que asimilar.

He oído historias de gente que manda un email con su novela acompañado de un “ahí te dejo mi novela” (sin que se haya pedido), o incluso personas que directamente no ponen nada en el cuerpo del mensaje. Recuerda lo que te dije en este artículo sobre la autopublicación: ahora eres un empresario, no solo un escritor; actúa como tal.

Ofrece un producto profesional

Esto es de cajón. Si la obra no es buena, o está mal editada, o mal revisada, dan igual las reseñas que pidamos. Antes de enviar una novela a reseñar es primordial que haya pasado por lecturas beta (las de verdad, no las de compañeros-amigos-familiares) y por profesionales (y digo profesionales, gente formada en estos aspectos) de corrección de estilo y ortotipografía.

También es importante una buena portada, maquetación y sinopsis, porque esto hará que el reseñador tienda más a aceptar tu trabajo al ver que no es cualquier cosa.

Recuerda algo: la autopublicación va ganando notoriedad, pero es nuestra responsabilidad darle el lugar que se merece. Existe la creencia, y no es infundada (lamentablemente), de que la literatura autopublicada es mala. Esto se debe a que hay gente que publica las cosas de cualquier manera, y eso nos afecta a todos. Sí, por mucho que duela decirlo, es así.

Si queremos que se nos acepte como a un igual junto a libros de editoriales, no solo es nuestro deber, es nuestra responsabilidad (para con nosotros y con los otros autopublicados) hacer las cosas bien.

No te conformes con cualquier cosa, recuerda que eres tu propia editorial. Presenta un buen trabajo.

Ofrece un buen booktrailer

Aunque esto no es imprescindible, creo que brindar un buen booktrailer ayuda a captar la atención de los reseñadores. Como he dicho otras veces, estoy convencido de no se explota el verdadero poder que alberga crear un booktrailer profesional. Si tienes la opción, compón un buen booktrailer o busca a alguien que lo haga por tí.

Repito: uno bueno.

Con algo de buen gusto y estilo, se pueden hacer muchas cosas sin ser un genio del Premiere o el Sony Vegas.

No envíes el manuscrito de un tirón

Esto los reseñadores lo odian. Supongo que es porque no gusta la sensación de sentirse presionado, o de recibir una obra que simplemente no han pedido, ya que queda grosero. Según la mayoría de los reseñadores, lo mejor es enviar un par de capítulos en digital para que ellos vean o no si les interesa, y si es así ellos vuelven a escribir más tarde para pedir la novela completa.

En mi caso, de más de ciento veinte personas, sólo una se quejó por mandarle los mencionados dos capítulos, al resto le parecía buena idea.

He ahí, también, el poder del booktrailer del que hablaba antes: ayuda a decidir incluso sin haber recibido el manuscrito.

Escribe a muchos reseñadores

En nuestros primeros pasos por llegar lejos y hacernos hueco como escritores, muchas veces pensamos que con veinte o treinta personas que reseñen será suficiente. En realidad, necesitaremos todos los que podamos. Además, hay otra verdad dolorosa en todo esto: normalmente, el porcentaje de personas que aceptan ronda el 20%, y esto siendo positivos (y si se ofrece un producto atractivo).

Te doy mis estadísticas: Escribí a unas 120 personas. He logrado 18 reseñadores, 5 booktubers y una mención de un editor en su página web. Alrededor de 30 personas denegaron mi solicitud amablemente, sólo una lo hizo de malas maneras y el resto, directamente, no respondieron.

Más que el rechazo, lo normal es que directamente no recibamos respuestas. He ahí la importancia de escribir a muchos.

Haz las cosas con tiempo

Esto va en caso de que estemos realizando un blogtour o que pretendamos enviar la novela en digital a reseñadores para que haya críticas listas el día de la salida de la novela. Si tu novela sale en septiembre, no pidas una reseña en agosto. Ni siquiera en julio. Te sugeriría que lo hicieras en mayo, como mucho en junio.

Recuerda que los reseñadores (en particular aquellos que se dedican a esto profesionalmente) reciben decenas de novelas a lo largo de los meses, sobretodo de parte de las editoriales. Tú eres un autopublicado, y lo normal (y sin maldad lo digo) es que tengas menor importancia en el escalafón de lectura a sus ojos.

Si les das tiempo, esto ayudará a que te hagan un hueco decente y con ello la oportunidad que necesitas, ya que la mayoría están abiertos a ello.

Escribe a los reseñadores correctos

Mucho ojo con esto, porque es importante. Yo mismo he cometido este error por despiste.

Cuando estés ofreciendo la novela, revisa con cuidado a quién se la mandas. Si tu novela es de ciencia ficción, no vayas a pedirle una reseña a alguien que se dedica casi exclusivamente a literatura romántica contemporánea. Recuerda también que hay reseñadores, aunque sean pocos, que no aceptan novelas autopublicadas. De hecho, mi sugerencia es que revises con cuidado qué novelas ha reseñado cada uno, sobretodo aquellas que se parecen a tu género.

Si un reseñador no las ha tocado, no es recomendable que le escribas. ¿Por qué?

Porque no es su género, simple y llanamente. Normalmente te denegará educadamente la petición, pero eso no es lo peor: lo peor es que te coja el libro y luego saque una reseña negativa porque, como no es su género, va con expectativas equivocadas.

Diseña y adjunta un dossier

Esto no es indispensable, pero es, sin duda, un símbolo de profesionalidad. Un dossier es un documento de 3 o 4 hojas (como mucho) donde incluirás portada, sinopsis, una ficha breve sobre tí como autor, enlaces a tus redes sociales, quizá una pequeña presentación de la obra (si va a ser un conjunto o si hay alguna razón en particular que la haga más interesante), etc.

Si estás organizando un blogtour, es importante que en este dossier incluyas la mecánica del mismo detalladamente. Y, si está bien diseñado, mejor. Lo dicho: cuando uno se organiza bien, es más propenso a recibir respuestas positivas.

Solicita variedad

Cuando uno pide reseñas lo hace para que otros hablen de su novela y se corra la voz. Pero recuerda algo: si lo único que compartes día tras día son reseñas de tu novela, a la gente puede aburrirle. No tengas miedo de ofrecerle a los reseñadores (con MUCHO respeto y tacto) la flexibilidad que les convenga.

Es decir, puedes pedirles que te hagan una reseña o que, a su gusto, decidan si prefieren entrevistarte, o que simplemente compartan el booktrailer, o la ficha de tu novela en la sección de novedades… hay muchas maneras de hacer publicidad y que se hable de tu obra. Cuanto más variadas, mejor.

 

¿Significa esto que, si no se pasa por estos puntos, no nos reseñarán? Para nada. De todo hay en la villa del señor. Hay gente que se enfoca en ayudar a autopublicados y reseñarán pro bono, que es loable; habrá otros que tiendan menos a esto; muchos, seguramente, acepten una reseña sin tantas formalidades. Esto no son más que una serie de consejos para, con suerte, ampliar el rango de aceptación que podamos tener y con ello las posibilidades de que el libro se de a conocer.

Pero entonces, ¿por qué quiero hacer hincapié en estos puntos? Pues porque creo que los autopublicados necesitamos darnos valor, insisto: traer prestigio a ese título que parece algo denostado y demostrar que somos tan profesionales como una editorial. Y, para eso, hay que demostrar educación, producir obras de calidad, y hacer las cosas lo mejor posible.

Matar a un personaje y la justicia poética

Hace unas semanas fui con mis amigos a ver una película local que aquí, en Filipinas, ha sido ampliamente aclamada por la crítica: una cinta de comedia romántica con los toques dramáticos que tanto gustan en asia.

Pues bien, para poneros en situación sobre el tema de hoy, tengo que contaros un poco de qué va. Que nadie se lleve las manos a la cabeza: como he dicho, se trata de una película de aquí, por lo que es complicado que la conozcáis y, por tanto, queráis verla. No obstante, y por si las moscas, su nombre es Kita-kita. Avisados estáis.

 

Predicando con el ejemplo

La película trata de una chica filipina que vive en una ciudad japonesa. Su trabajo no le fascina y siente algo de nostalgia por el hogar que le queda lejos, pero la relación con su guapete novio japonés, con el que se va a casar, la mantiene alegre. Sin embargo, un día descubre que él le está dando el palo con otra, también filipina, vaya. Tras unos fuertes ataques de ansiedad, queda convaleciente, con ceguera temporal, debido al estrés sufrido. Es entonces cuando aparece en escena otro chico, también filipino, que es feo pero gracioso y está enfermo del corazón. A pesar del rechazo inicial de ella, él se gana su amistad y finalmente algo más, demostrando que la ceguera favorece a los feos a la hora de ligar y que lo importante —casi todo— está en el interior.

Bien. Dicho esto, acercándose el final de la cinta —que me estaba gustando bastante hasta entonces, por cierto—, y cuando ella está recuperando la vista, ambos se encuentran en medio de la ciudad. El muchacho, entonces, divisa una tienda de peluches en la otra acera y, con la intención de comprarle uno, cruza la calle, le atropella un coche y muere.

Así, tal cual.

Me quedé de piedra. Al finalizar la película ví a todo el mundo aplaudiendo en la sala, mis amigos Filipinos asintiendo con aprobación y comentando lo bien que había estado mientras yo seguía mirando la pantalla con los dedos clavados en los brazos del asiento. Podía haber pasado una bola de palos, de esas del desierto, para escenificar mejor mi sensación de desamparo.

“¡Pero esto…! ¡Esto es terrible…! ¡No se lo han ganado para nada! (ese final), dije, balbuceando, aún mirando la pantalla. A esto que mi chica responde, con el ceño fruncido “Ya bueno, pero a los filipinos les gustan estas cosas“. Y es que el problema no era la muerte del chico, sino que no estaba merecida. ¡Nada merecida!

¿Por qué a veces la muerte de un personaje nos resulta decepcionante y otras veces es el colofón final de una historia? ¿Qué es eso de “merecer” la muerte? ¿Es que alguien de verdad la merece?

No hombre, no. Es metafórico (bueno, no siempre). Déjame que te lo explique.

 

Justicia poética

Para explicar esto hay que rebobinar un poco y desgranar los hechos:

  • Ella: Emigrante, vive lejos de casa, echándola de menos. Sus anteriores relaciones no han ido bien. Su trabajo es basurilla. No tiene muchos amigos, y resulta que la única que parece serlo se zumba a su prometido. Luego, su prometido la engaña, el compromiso se rompe y, finalmente, queda temporalmente ciega.
  • Él: Emigrante también, vive lejos de casa. Su anterior novia murió, lo que le deja alcohólico perdido. Está enfermo del corazón y el medico dice que no durará mucho. Es feo, gordete y bajito, pero es majo.
  • Desenlace: Tras todos los puteos de la vida, se conocen el uno al otro y se gustan. Y va él y muere. Es decir, dos desgraciados de la vida, caminando de desgracia en desgracia, y finalmente tiene lugar una última desgracia final.

En primer lugar, el hecho de que todo sean desgracias y la repetición de circunstancias negativas, ya chirría. No mucho, pero es así. Es verdad que la vida es a veces una mierda y tenemos malas rachas, pero el hecho de que todo vaya para abajo tampoco es normal a menos que vivas en un lugar muy chungo o que tu país esté en guerra.

En cualquier caso, esta situación todavía se puede pasar por alto, aunque habrá a muchos a los que no les guste.

La razón de que a muchos esto no les convenza tiene por nombre “justicia poética” que, aunque no hace justicia a la realidad —a pesar de la redundancia del término—, es un tópico literario que el lector/espectador suele esperar de una historia: el hecho de que aquel que haya hecho maldades al final se acabe llevando su castigo, o aquel que es bueno, aunque le pasen putadas, al final se lleve la recompensa, sin que haya una razón consecuente para esto.

Ejemplo: El malo mata gatitos durante toda la novela. Menudo hijo de puta. Al final, el bueno le deja escapar pero, en su huida, el malvado asesino de gatitos se mete en un callejón lleno de monos mafiosos de las Tríadas, que le rebanan el pescuezo con un machete al descubrir este, sin querer, una operación ilegal de drogas.

¿Tiene lógica?

No.

Un hecho no tiene que ver con el otro. Los monos no estaban relacionados con los gatitos, pero la muerte  del malo no te desagrada porque el tío ha sido malvado y, en cierto modo, se ha hecho justicia. Es un ejemplo absurdo pero ilustra la idea que explico.

No obstante, este modelo puede romperse. Pero hay que hacerlo bien.

¿Cómo se hace bien? Preparando al lector/espectador para ello, y cuanto más encubierto, mejor.

 

Ruptura de la justicia: la planificación

Hablemos de nuevo de la película.

Tenemos a un tipo al que queremos matar, tiene un problema de corazón y además es alcohólico. Hay mil movimientos posibles para llevar esto a buen puerto.

Quizá la idea de los guionistas fue hacernos creer que el tipo moriría, precisamente, de un ataque al corazón. Así nos sorprenderían luego atropellándole. En sí la idea no está mal, el problema es que no hay coherencia con los hechos y, como hemos visto, no existe justicia poética porque ambos no se “merecen” morir.

¿Cómo hacerlo bien? Bueno, una manera podría ser introducir una simple escena en el primer arco de la película, en la que nuestro personaje cruce la calle y casi le atropelle un coche. La chica tiraría de él, salvándole el cuello en el último momento, y diciendo (por ejemplo) “¡ten más cuidado, que parece que siempre vas distraído!“. Entenderíamos que el tipo se distrae fácilmente, quizá incluso más con ella, al estar enamorado.

No es un ejemplo muy elaborado, pero se trata de explicar algo simple para transmitir la idea.

¿Y con esto qué logramos? Boom. Pistola de Chéjov encubierta. Un hecho, aparentemente aislado, pero que tiene trascendencia para el significado de la película. Luego lo ocultamos con el alcoholismo del tipo, quizá lo sazonamos con un amago de infarto… Sólo con eso habría cambiado totalmente la percepción del final de la película. En el momento del atropello, me habría hecho decir “Wow. Nos la han estado pegando con lo del corazón pero, durante la peli, ya nos han dado pistas de que esto podía pasarle”.

Pero no. Eso no ocurre. ¿Por qué sabe mal? Porque nada justifica que no mire al cruzar la calle. Que sí, que el amor es el amor, te deja gilipollas, bla, bla… Que la vida a veces es así, bla, bla, bla…

No vale. De verdad. Una buena narrativa no hace esas cosas. Una muerte injustificada sabe a intento de lágrima fácil.

En Filipinas a la gente le ha encantado porque les pirran los dramas koreanos, en los que últimamente está de moda hacer este tipo de cosas inmundas. También hay que entender que sobre gustos no está nada escrito y la demografía es lo que tiene, pero lo dicho: una buena narrativa no hace esas cosas, así que mejor no imitarlas.

Las muertes de los personajes tienen que ser consecuencias directas de las acciones que ocurren a su alrededor, que él mismo realiza y en las que está implicado.

 

Muertes que no venían a cuento

Por si todavía no queda claro el concepto, os dejo tres ejemplos más que en cierto modo son similares a esto del atropello:

  • Si nuestro personaje es un soldado que lucha en la Revolución Francesa, sabemos que puede morir en cualquier momento por un balazo. Está en la guerra. Es una muerte consecuente. Se ha ganado que pueda pasarle en cualquier momento, y por tanto, si eso ocurre, puede que nos duela, pero lo entendemos. Si en vez del balazo de pronto le aterriza un ovni encima y le mata, a mí me sorprendería y haría gracia, pero no sería consecuente.
  • Si nuestro personaje es la criada de un barón en el Londres victoriano, que sabemos tiene una condición débil de corazón, sabemos que puede morir por un infarto. Si le pasara, lo entenderíamos. No entenderemos, por otra parte, que un laser positrónico surgido de la Atlántida la atraviese el cerebro mientras pasea por la calle y acabe con su vida.
  • Si nuestro personaje es un héroe del espacio que decide sacrificarse por su equipo detonando su nave para matar al monstruo de turno y muere en el intento, lo entendemos. No entenderíamos, sin embargo, que en medio de esta batalla decidiera comerse una galleta cuétara y muriera atragantado.

Creo que se entiende, ¿no?

En resumidas cuentas: la muerte debe ser coherente, planificada y/o justificada. No se saca para dar un giro interesante ni para hacer la lágrima fácil, a menos que ese giro sea parte estructural y sólido en la trama. Repito: la muerte debe ser coherente, no accesoria. Y, para dar coherencia, esta debe prepararse con antelación o justificarse.

El escritor o guionista, y no me canso de decirlo, es un mago: su trabajo es hacerte mirar a una mano mientras el truco sucede en la otra, y que luego te sorprendas. Si la sorpresa proviene de un láser positrónico atlante, algo ha ido mal… aunque hayamos descubierto la Atlántida.

Las 100 cosas que haría si fuera un villano (parte I)

Allá por 1994, Peter Anspach comenzó a escribir una lista de elementos que transforman a los villanos de las historias en un cliché, ya sea por su repetición constante, por ser incoherentes o bien por ser manidos. Aunque por aquel año la lista sólo se componía de veinte elementos, otras personas fueron haciendo contribuciones hasta que, para el año 1996, había más de cien que luego fueron editados hasta lo que es esta lista que os presento.

Vaya por delante que “Las cien cosas que haría si fuera un villano” es una idea bajo copyright y yo me he limitado a traducirla, en dos post separados, para que el público hispanohablante tenga acceso a ella. Dicho copyright sigue perteneciendo a su autor original.

A pesar de ser una lista con obvios trazos de humor y sarcasmo, no deja de ser una herramienta bastante útil a la hora de crear villanos (o mejor dicho, a la hora de no hacerlos de cierta manera). Hay que entender que vivimos en una sociedad influida por el cine americano y, queramos o no, en muchos casos nuestros personajes pueden adolecer de caer en tópicos que no deseamos. Hoy comparto con vosotros los primeros 50 elementos de la lista, y en próximas entradas hablaremos de qué es lo que hace a un buen villano y qué no.

  1. Mis Legiones del Terror tendrán cascos con viseras de plexiglás transparentes para que les pueda ver la cara.
  2. Los conductos de ventilación de mi guarida serán demasiado pequeños como para gatear por ellos.
  3. El hermanastro cuyo trono usurpé será asesinado, no encerrado en una celda olvidada en las mazmorras de palacio.
  4. Disparar no le bastará a mis enemigos para acabar con mis hombres.
  5. No mantendré al artefacto que es la fuente de mi poder en la Montaña de la Desesperación más allá del Río de Fuego custodiado por los Dragones de la Eternidad. Estará bajo llave en mi caja fuerte. Lo mismo se aplica a ese objeto que supone mi única debilidad.
  6. No me regodearé por la situación de mis enemigos antes de matarlos.
  7. Cuando haya capturado a mi enemigo y él me diga: “Oye, antes de matarme, ¿me dirás al menos de qué va todo esto?” yo responderé: “No“, y le pegaré un tiro. Pensándolo mejor, primero le pegaré un tiro y luego responderé “No“.
  8. Después de secuestrar a la princesa, nos casaremos inmediatamente en una ceremonia civil tranquila, no entre un espectáculo lujoso que tendrá lugar en el plazo de tres semanas mientras mi plan termina de concretarse.
  9. No incluiré un mecanismo de autodestrucción en mis propiedades a menos que sea absolutamente necesario. Y, si así fuera, no consistirá en un botón rojo enorme con la etiqueta “Peligro” escrita. Ese botón, en su lugar, activará una ametralladora que se llevará por delante a cualquier persona lo suficientemente estúpida como para apretarlo. Obviamente, el mecanismo real de activación estará bien camuflado en alguna otra parte.
  10. No interrogaré a mis enemigos en el santuario de mi fortaleza. Un pequeño hotel en las afueras de mis territorios servirá.
  11. Confiaré en mi superioridad. Así, no sentiré la necesidad de demostrarla a cada minuto, dejando pistas en forma de enigmas o perdonando la vida a mis enemigos más débiles para demostrar que no representan ninguna amenaza.
  12. Uno de mis consejeros será un niño de unos cinco años de edad. Cualquier falla en mi plan que él sea capaz de detectar será corregida antes de su implementación.
  13. Todos los enemigos que hayamos matado serán incinerados, o vaciaremos varias rondas de munición en ellos, no les daremos por muertos al fondo de un acantilado. Cualquier celebración relativa a su muerte tendrá lugar únicamente cuando nos hayamos asegurado de su fallecimiento.
  14. El héroe no tiene derecho a un último beso, un último cigarrillo, o cualquier otra última petición.
  15. No utilizaré ningún dispositivo con una cuenta atrás digital. Si el uso de tal dispositivo fuera absolutamente inevitable, lo pondré en marcha cuando el contador llegue a 117.
  16. Nunca pronunciaré la frase “antes de que te mate hay algo que quiero saber“.
  17. Cuando emplee a personas como asesores, escucharé sus consejos de vez en cuando.
  18. No tendré un hijo. Aunque su plan para usurpar el trono sea ridículo, tal evento podría proporcionar una distracción fatal en un momento crucial.
  19. No tendré una hija. Seguro que resulta ser tan hermosa como malvada, pero una sola mirada al careto del héroe y traiciona a su propio padre fijo.
  20. A pesar de su comprobado efecto relajante, no me entregaré a la risa maníaca. Cuando uno está tan ocupado riéndose de tan malvadas maneras es fácil perderse acontecimientos inesperados.
  21. Contrataré a un talentoso diseñador de moda para crear uniformes originales para mis Legiones de Terror, en contraposición a esas ropas cutres que les hacen parecer soldados de asalto nazis, romanos u hordas salvajes. Quiero que mis tropas tengan una mentalidad positiva y de victoria.
  22. No importa cuán tentado esté con la perspectiva de obtener un poder ilimitado: no consumiré más del que puedo utilizar.
  23. Mantendré un escondite especial de armas de baja tecnología y entrenaré a mis tropas en su uso. De esta manera, incluso si los héroes consiguen neutralizar mi generador y hacer inútiles las armas de energía estándar, mis tropas no serán abatidas por un puñado de salvajes armados con palos y piedras.
  24. Mantendré una evaluación realista de mis puntos fuertes y débiles. Aunque esto le resta algo de diversión al asunto, al menos me evitará pronunciar la frase “¡No! ¡No puede ser! ¡SOY INVENCIBLE!” (Después de decir eso la muerte suele ser inmediata).
  25. No importa lo bien que se suene, nunca construiré ningún tipo de maquinaria que sea completamente indestructible a excepción de un pequeño y virtualmente inaccesible punto vulnerable.
  26. No importa cuán atractivos sean ciertos miembros de la rebelión, probablemente haya alguien igual de atractivo ahí fuera que no esté deseando matarme. Por lo tanto, me lo pensaré un par de veces antes de ordenar enviar a un prisionero del sexo opuesto a mi dormitorio.
  27. No construiré sólo una unidad de algo importante. Además, todos los sistemas clave tendrán complejos paneles de control y fuentes de alimentación alternativas.
  28. Mi monstruo-mascota se mantendrá en una jaula segura de la que no puede escapar, no vaya a ser que tropiece con ella accidentalmente.
  29. Me vestiré con colores brillantes y alegres, y así confundiré a mis enemigos.
  30. Todos los acróbatas, escuderos torpes, bardos sin talento y ladrones cobardes de mis tierras serán condenados a muerte. Es probable que mis enemigos se den por vencidos y abandonen su búsqueda si no tienen ningún compañero cómico que les ayude a aliviar el estrés.
  31. Todos los posaderos entrañables y camareras buenorras de mi reino serán reemplazados por gente maleducada que no proporcionará ningún refuerzo inesperado, subida de autoestima  y/o subtrama romántica para el héroe o su compañero.
  32. No explotaré de rabia, matando a un buen mensajero sólo porque trae malas noticias, únicamente para ilustrar lo malvado que soy. Los buenos mensajeros son difíciles de conseguir.
  33. No necesito que las mujeres de alto rango de mi organización usen lencería de acero inoxidable. La moral es mejor con un código de vestimenta más informal. Del mismo modo, los trajes hechos completamente de cuero negro se reservarán para ocasiones más formales.
  34. No me convertiré en una serpiente gigante. Nunca ayuda.
  35. No me dejaré una perilla. En los viejos tiempos daba un aspecto diabólico. Ahora solo te hace parecer un miembro descontento de Generación X.
  36. No encarcelaré a miembros del mismo partido opositor en el mismo bloque de celdas, y mucho menos en la misma celda. Si son prisioneros importantes, guardaré la única llave a la puerta en mi persona en vez de entregar las copias a cada guardia raso de la prisión.
  37. Si mi teniente de confianza me dice que mis Legiones de Terror están perdiendo una batalla, lo creeré. Después de todo, es mi teniente de confianza.
  38. Si un enemigo que acabo de matar tiene un hermano o un familiar más joven en cualquier lugar, lo encontraré y lo haré matar inmediatamente en vez de esperar a que crezca para que acaben intentando vengarse de mí en el futuro.
  39. Si debo ir a la batalla, desde luego no cabalgaré a la vanguardia de mis Legiones de Terror.
  40. No seré ni caballeroso ni deportivo. Si tengo un superarma imparable, lo usaré tan pronto y tan a menudo como sea posible en lugar de mantenerlo en reserva.
  41. Una vez que mi poder esté asegurado, destruiré todos esos molestos dispositivos de viaje en el tiempo.
  42. Cuando capture al héroe, me aseguraré de cargarme a su perro, mono, hurón, o cualquier otro pequeño animal caprichoso capaz de desatar cuerdas y robar llaves.
  43. Mantendré un sano nivel de escepticismo cuando capture a la bella rebelde y ella me diga que se siente atraída por mi poder y buena apariencia.
  44. Sólo emplearé caza recompensas que trabajan por dinero. Aquellos que trabajan por amor al arte tienden a hacer cosas estúpidas, como darle una oportunidad a mi enemigo de darle la vuelta a las tornas.
  45. Me aseguraré de conocer al dedillo la escala organizativa de mi ejército.
  46. Si un consejero me dice: “Mi señor… él es sólo un hombre, ¿qué podría hacer?“, responderé “esto“. Y le pegaré un tiro.
  47. Si descubro que un joven sin experiencia ni habilidad ha comenzado una búsqueda para destruirme, lo mataré mientras que todavía es joven e inútil en vez de esperar que madure y suponga un problema.
  48. Trataré a cualquier bestia controlada mediante magia o tecnología con respeto y amabilidad. Así, si el control se rompe, no vendrá inmediatamente a matarme por venganza.
  49. Si conozco el paradero de un artefacto que puede destruirme, no enviaré a todas mis tropas a buscarlo. En su lugar los enviaré a buscar otras cosas y, en petit comite,  pondré un anuncio de búsqueda en el periódico local.

9 errores que evitar a la hora de autopublicar | #SemanaAutopublicados

Cuando uno decide autopublicar una novela no sabe el marrón en que se mete. Lo digo de verdad. Al menos, si su idea personal es la de vivir de ello y consolidarse como escritor. Es decir, la de hacer una carrera como la haría cualquier escritor publicado por una editorial. Si uno no tiene pretensión alguna entonces este artículo pasará por su persona sin pena ni gloria. Pero entonces, ¿por qué he autopublicado? Pues porque vale la pena, hacedme caso.

Hoy quiero compartir con vosotros una serie de cosas que he aprendido publicando mi primer libro de forma independiente, y que tendré en cuenta para los siguientes. Creo que os ayudará mucho a enfocar el asunto a todos los que tengáis esta idea en la cabeza pero no sepáis cómo abordarla, y creo que es conveniente también para los que idealizan la autopublicación y creen que no requiere sacrificios.

Dicho esto, paso a desgranar los errores que considero que un escritor autopublicado debería evitar:

  • Limitarse a escribir

Cuando uno  autopublica, no es solo escritor. Pasa a transformarse en un empresario a tiempo completo, el jefe de su propio negocio. Un negocio que quiere que salga a flote. No vale ser medio jefe ni un cuarto de jefe. ¿Harías eso en tu propia empresa? Pues con esto igual. Hay que ser consistente y tomárselo con seriedad y profesionalidad. Esencialmente, porque si uno quiere hacer carrera en la escritura de esta manera no hay otro remedio.

Con ser un empresario quiero decir también que el escritor autopublicado debe aprender a hacer una gestión apropiada de sus recursos y construir una serie de habilidades que van desde un mínimo de contabilidad, diseño, maquetación y edición hasta, especialmente, marketing. Obviamente todos estos servicios se pueden subcontratar, pero si uno pretende hacerlo todo por sí mismo (algo casi imposible) entonces es indispensable. E, incluso si uno contrata estos servicios, debería tener igualmente alguna noción de los mismos.

En este aspecto os recomiendo encarecidamente una web que en lo personal me ha ayudado bastante, Triunfa con tu Libro. En ella podemos encontrar podcasts semanales con autores que han autopublicado. Aquí se dan muchas ideas, explican cómo planifican sus estrategias y aportan un contenido valiosísimo que no os deberíais perder. El blog de Alejandro Quintana, Oficio de Escritor, también es un recurso fantástico en el que se habla tanto de la escritura como de la autopublicación.

  • Pensar que no hacen falta revisiones

Cuando finalizamos nuestra primera novela, la adrenalina que corre por nuestras venas es brutal. Es una sensación tan maravillosa como aterradora. Ahora bien, pensar que ahí acaba la historia es un error tremendo que cometen gran cantidad de autores. Muchos, en sus ansias por publicar, se olvidan de lo importante que es revisar la obra para hallar errores de coherencia, encontrar debilidades en su narrativa y, en general, mejorar el producto. Si no he revisado El Secreto de los Malditos al menos 30 veces, no lo he revisado ninguna. Para esto, aparte de uno mismo y su sinceridad, es imprescindible contar con agentes externos. Dejar el ego a un lado es parte indispensable del proceso.

En mi opinión, todo escritor independiente debería tener al menos un par de lectores beta que le ayuden a ver estas debilidades que él mismo no es capaz de encontrar. En particular, sería recomendable que estos lectores representen a un segmento del público objetivo de nuestra novela. Es decir, si vamos a publicar literatura juvenil lo suyo es que nuestros betas sean lectores del género, aunque nunca está de más tener a alguien con una visión global, sobretodo alguien leído o con experiencia en el tema que conozca bien la lengua.

  • No contratar una corrección profesional

Si pretendes autopublicar y no has contado con los servicios de un corrector profesional, párate ahí mismo a pensarlo dos veces. Dicen las malas lenguas que el escritor es por norma un ególatra. Yo no lo creo, pero sí pienso que el ser humano en general difícilmente tiende a aceptar críticas ajenas acerca de sus propias creaciones y gestiones, sean del tipo que sean. Por eso te digo: no autopubliques sin que un profesional corrija tu novela. Repito, ¡no lo hagas!

No hay nada más horrible que alguna falta de ortografía expulse directamente al lector de la novela, o errores de puntuación y gramaticales que transformen en un lío nuestra lectura. Esto, además, suele derivar en puntuaciones horribles en Goodreads y Amazon, algo que no quieres. Medítalo, busca un poco y contrata uno, pero asegúrate siempre de que sea alguien profesional y con bagaje. El amigo o el familiar que no se dedica a ello profesionalmente pero que te hace el favor porque lee mucho es algo a agradecer, pero no es lo que necesitas. Su tendencia natural es de pasar por alto cosas que alguien a quien estas pagando y con experiencia no pasaría.

Hay varios tipos de corrección posibles. Por un lado, el corrector de estilo te ayudará a resaltar esas cosas que fallan en tu manera de escribir (términos erróneos, excesos o carencias en la narrativa… y sí, todos tenemos). Por otro, la corrección ortotipográfica solucionará fallos en puntuación, gramática y otros errores, como por ejemplo la existencia de dobles espacios. Yo recurrí para esto a los servicios de Silvia, a los que volveré a acudir sin duda alguna. Normalmente, estos profesionales cobran en torno a 0,70 euros por carácter escrito, y muchos de ellos pueden hacer ambas correcciones juntas por un precio especial.

  • Infravalorar el poder de un booktrailer

Muchos de los booktrailers que se ven por ahí son sonrojantes. Lamento decirlo así, pero es cierto. Esto se debe a que, en general, no se percibe el verdadero potencial que alberga un booktrailer. El ciudadano medio ve un booktrailer cutre y no se interesa por el libro con el que está relacionado. Y, en lo personal, si veo un booktrailer con el tema principal de Requiem for a Dream de fondo (en serio, hay más temas para usar por ahí), mi interés decrece. Pero si veo un booktrailer con sustancia, voy directo al enlace del libro. Esto es un indicador, para mí tanto como para el resto, de que el autor quiere hacer bien las cosas y no se conforma con poco. ¿O no te lo parece? Un booktrailer puede ser malo y el libro bueno. Otro puede serlo bueno y el libro malo, pero en este caso habremos, al menos, arrastrado a algunos lectores potenciales a echarle una ojeada. En el primero, no.

Creo firmemente que la gente subestima lo que un booktrailer es capaz de hacer. En mi caso, ayudó una barbaridad a mi plan de marketing, porque era lo primero que enviaba tanto a los bloggers como a las revistas online y otros consumidores potenciales y sirvió para retener su atención.

Yo hice de cabo a rabo mi propio booktrailer e invertí algo de pasta. Tengo que admitir que soy aficionado a la edición de vídeo y al diseño gráfico, por lo que puede que vaya con terreno ya ganado, pero aprender algo de estas disciplinas actualmente es más fácil gracias a youtube. Si yo puedo, cualquiera puede.

Mi idea a la hora de diseñarlo era clara: quería trabajar profundamente en un vídeo potente, visual y narrativo que ayudara a la gente a pensar “Wow. No es el típico booktrailer. Esta novela puede estar muy chula, quiero saber más”. Mis normas esenciales, dos. La primera: haz algo cinemático que cumpla el objetivo de colocar al lector en el trasfondo adecuado pero dejando espacio para que se hagan su propio mapa mental. Es decir, nada de usar rostros de actores o planos de películas. La segunda: que sea corto. Menos de un minuto. Para el trailer, además, me serví de la inestimable ayuda de mi hermano, Juan Palacios; actor de doblaje cuyos trabajos podéis encontrar en este enlace. 

  • Olvidarse de la maquetación

Otra cosa importante es una maquetación profesional. Si nuestra novela será publicada por Amazon (KDP o Createspace), que es el 90% de los casos, es muy fácil crear una maquetación mínimamente decente. Hay muchos tutoriales por youtube, y Amazon facilita plantillas de todos sus formatos de publicación (mira en este enlace) para que puedas trabajar con una base.

En El Secreto de los Malditos toda la maquetación está hecha por mí, tanto en eBook como en papel, pero me costó muchas horas de aprendizaje, desesperación y ganas de estampar el ordenador contra la pared. Importante: las maquetaciones digital y física son completamente distintas. Para eBook, puedes aprender usando el programa Sigil (gratuito, descárgalo aquí) a través de un tutorial y creo que una vez se logra es bastante sencillo. Para maquetar en papel, con seguir las pautas de la plantilla e ir comprobando con el reproductor 3D de Amazon KDP cómo cuadra todo debería ir bien. Si tienes la más mínima duda, mejor busca un profesional antes de meter la pata, de verdad te lo digo. La mayoría cobran entre 0,70 y 1 euro la carilla, dependiendo de si incluye imágenes o no.

Yo mismo me dedico a hacer maquetaciones (aunque solo para Createspace y KDP, tanto en eBook como papel) por lo que si te interesan mis servicios puedes contactar conmigo aquí y te hago un precio especial.

  • Contentarse con cualquier portada o contraportada

Importantísimo y obvio. Necesitas una buena portada. No una portada decente ni una que no este mal: necesitas la mejor que puedas permitirte.

En relación a esto, como yo lo veo, existen tres factores de compra a la hora de que un lector escoja una novela. Dos intrínsecos, uno externo. Los intrínsecos son el aspecto y la sinopsis. El externo, el precedente.

Un aspecto atractivo de portada-contraportada es el 70% de que el cliente entre en el enlace de la novela o que coja tu libro en la tienda para echarle un vistazo. Si no lo es, bye bye, mochuelo. Tu novela es invisible. Una buena sinopsis, el otro 30%. Si ambos están bien equilibrados, las posibilidades de compra aumentan exponencialmente.

Ahí entra el precedente, el agente externo. Puede que no haya, que es lo que pasa con todos los escritores noveles que no han publicado nada antes, ni tienen un blog o algo que les ayude a vender. Sí existe un precedente cuando el autor ha publicado más novelas de forma exitosa y tiene una serie de lectores afiliados, en cuyo caso la venta es más sencilla.

En cualquier caso, de nuevo, la portada es importantísima. Si lo tuyo es el diseño, Amazon te facilita plantillas para las portadas (mira aquí). Si no se te da lo de crearla tú mismo, no te la juegues y pide los servicios de un diseñador por Fiverr (hay muchos rangos de precios) o de cualquier freelance (por ejemplo, mi amigo Alejandro Muñoz, excelente ilustrador y dibujante), pero ten cabeza a la hora de elegir uno, no vaya a ser que la inversión no sirva de nada. Para ejemplo, mira la portada que me plantearon por Fiverr en la imagen más abajo y trata de no reírte.

Sin comentarios
  • No establecer un plan de marketing

Sin esto, todos nuestros esfuerzos habrán sido en vano. Hay algún autor al que le ha salido el ticket ganador, por lo que sea no ha necesitado de uno y sus novelas se han vendido solas casi desde el principio, pero créeme: pertenecer a ese 1% es casi imposible. Un buen plan de marketing es indispensable para que tu novela no sea invisible. Esto incluye un uso correcto de las redes sociales y la difusión por otros medios, como bloggers, booktubers, prensa, ofertas, banners, la preparación de un blogtour, etc.

Lo mejor que puedes hacer es aprender cómo le fue bien a otros escritores y poner en práctica las cosas que han hecho ellos que crees que pueden funcionar para tu novela. También puedes subcontratar a un experto de marketing para que haga tu campaña, pero te saldrá caro.

Las dos normas que he aprendido para hacerlo lo mejor posible son las siguientes: ve allá donde estén tus lectores e invierte los beneficios que saques en más publicidad. Esto genera el efecto de la llamada “bola de nieve”: más velocidad, más espacio recorrido, más masa.

Algunos ejemplos que pueden servirte para tu campaña de marketing: Si tu novela es de fantasía, busca grupos en facebook de fantasía donde se hable del género, revistas relacionadas, personalidades del mundillo, bloggers especializados en ello… Ofrece, por ejemplo, un par de capítulos por ebook para ver si les interesa, siendo SIEMPRE respetuoso y amable, que al fin y al cabo ellos invertirán su tiempo en darte un voto de confianza y leer tu novela.

Una de las cosas más bonitas que me ha pasado es ver cómo la mayoría de los bloggers y booktubers resultan ser cercanos e increíblemente amables con los autores independientes. Sé profesional y trata a los demás con la misma profesionalidad. Hazlo con cariño, y verás. No todos aceptarán, pero es lógico, porque todo el mundo tiene sus propios asuntos. De hecho, si logras que lo haga entre un 10 o un 15% ya deberías estar contento. Yo escribí a alrededor de 120 personas para el blogtour que transcurre en este mismo momento. Aceptaron en torno a 20-25. Lo rechazaron (muy amablemente) otras tantas, y en parte fue mi culpa por comenzar a escribirles apenas mes y medio antes. El resto no respondieron, y solo una persona lo hizo de malas maneras. No es mala estadística.

Solo recuerda que una sonrisa abre más puertas que un cabreo. Un cabreo, de hecho, no abre casi ninguna. Si alguien te rechaza o se enfada sigue siendo amable y cordial, porque en realidad esa gente no tiene ninguna obligación para contigo y tienes que saber encajarlo si se niegan.

La tercera norma que tengo con respecto a la campaña de marketing te la explico a continuación, y va a colación del siguiente punto. Jamás debes…

  • Ser un plasta

El plan de marketing de muchos autores independientes, cuando no saben qué hacer, consiste esencialmente en el autobombo. Esto funciona un 99% de las veces… para ahuyentar a la gente. No está mal publicar de vez en cuando, siempre desde la humildad, por si a alguien le interesa tu libro. Pero publicar posts constantemente en todos los grupos de Facebook de escritura como hacen algunos,  usando frases como “¡te dejará sin aliento!“, “¡te atrapará sin remedio!“, “la novela del año“, “la novela de la que todo el mundo está hablando“, “¡no podrás parar de leerla!” o la famosa “¿te la vas a perder? es absolutamente contraproducente. 

Es fácil analizar el efecto que tienen estas cosas, solo piensa en tu propia reacción. ¿Te atrae a ti ese tipo de actitud? ¿Entras en enlaces de autobombo? Probablemente, en pocos. Y es que el secreto no está en hablar de ti, sino en que sean los demás los que hablen de ti. Enfoca todos tus esfuerzos en ello.

Otra cosa que añadir a esto: sé sincero. He leído a muchos que se promocionan diciendo cosas que son mentira para atraer a la gente solo porque tres personas cercanas han leído su novela y dicen que les ha gustado. Que la abuela, el mejor amigo y el hermano digan que eres genial no es suficiente. Necesitas críticas reales. Te digo esto porque poner cosas como esas que has leído unas líneas atrás sobre tu novela cae rápido en saco roto si luego buscas en google y sale nada o poco, o apenas figura información, o previsualizas la novela en Amazon y desde la primera página se ve que por ahí no ha pasado un corrector. Sé sincero, de verdad. Si haces bien los deberes y has trabajado bien la novela, su edición y el marketing, las críticas irán saliendo y la mayoría serán buenas.

  • Pensar que no tendrás que invertir en el libro

Esto creo que es algo bastante común. Es decir, estoy seguro de que sabes que te va a tocar soltar pasta si quieres publicar una novela de calidad, pero si no has publicado probablemente no sabes bien hasta qué punto hasta que llegue el momento. Te lo digo por experiencia. Te hago un balance de gastos en mi caso, para que veas a lo que me refiero.

  1. Corrección profesional: 261 euros.
  2. Portada: 60 euros (si lees la historia que he publicado sobre Fiverr, verás que elegí mal un diseñador pero al menos logré obtener una imagen sobre la que trabajar yo mismo).
  3. Booktrailer: 100 euros (el material y el software tienen su precio).
  4. Campaña de marketing: 360 euros (contratar una empresa para enviar notas de prensa, publicidad en varios medios, ejemplares para bloggers y reseñas, libros de regalo para sorteos, etc).

Casi 800 euros, y eso que me he ahorrado dinero al maquetar yo mismo, al enviar ejemplares en versión eBook (aunque muchos fueron en papel, y eso tiene un precio) y al diseñar tanto los mock-up de los libros como la portada, los banners, el booktrailer y demás. Si no haces nada de esto por ti mismo, créeme que la cuenta puede llegar al los 1500 fácilmente. También te digo que mi campaña no ha terminado y calculo que gastaré otros 500 euros. ¿Por qué? Porque la publicidad cuesta dinero. Por eso, lo mejor que puedes hacer, vuelvo a decir, es invertir lo que ganes con la novela para generar más publicidad, hacer más ruido. Tu novela debe estar en todas partes, en boca de todos.

La inversión, además, no es algo solo a nivel monetario. Al involucrarse en esto como si de un negocio se tratara, si se hace correctamente, pasarás al menos el 50% de las horas que has dedicado a escribir tu novela en todo lo que implica su marketing. Todos los días tendrán una ración de trabajo.


 

En definitiva, este tipo de publicación precisa sacrificio, aunque se ve recompensado. De momento mi blogtour va viento en popa, hay bastantes ventas, he generado ruido. En unos meses publicaré los resultados y el impacto que ha tenido para ver qué tal ha funcionado todo lo que os comento más atrás, porque lamentablemente, y a pesar de hacerlo todo “bien”, nada nos asegura al 100% que las cosas funcionarán a la perfección. Sin embargo, considero que poner toda la carne en el asador es lo que realmente importa: demostrarte a ti mismo que eres capaz de llevar un negocio adelante.

Por último, os hago un resumen de los puntos anteriores:

  1. Aprende a ser un empresario y tómatelo con profesionalidad. 
  2. Deja el ego de lado y acepta las críticas constructivas, haz muchas revisiones. Si la novela está mal escrita se acabó.
  3. Contrata correcciones profesionales, no caigas en el error de limitarte a la colaboración de gente cercana. Por más que quieran, no son objetivos y no se tomarán el trabajo igual.
  4. Haz un buen booktrailer. El lector que ve calidad, ve empeño por hacer bien las cosas.
  5. Consigue una buena maquetación. Publica tanto en eBook como en papel: el esfuerzo lo vale y tendrás más formatos en los que vender.
  6. Consigue la mejor portada y sinopsis que puedas permitirte. El impacto sobre el lector es esencial.
  7. Haz un buen plan de marketing, es indispensable para que tu novela no sea invisible.
  8. Ve allá donde estén tus lectores, deja que sean los demás los que hablen de ti y sé siempre amable.
  9. Crea un colchón que te sirva para invertir en tu novela y usa sus beneficios sobre ella. Lo vas a necesitar. 
  10. Reduce el autobombo al mínimo común denominador. 

Eso es todo. Lo dicho, espero que esto os sirva de ayuda y que lo toméis con mucho ánimo y ganas. Es un trabajo sacrificado pero satisfactorio. Y si la lectura os ha valido la pena, os agradecería que le echárais un vistazo a mi primera novela, El Secreto de los Malditos. Ya sabéis… solo por si acaso. 😉

¡Nos leemos! ¡Un abrazo enorme!

Your Name (君の名は) – Críticas en 10 líneas

Agradezco enormemente esos momentos en que uno descubre una película de esas que le sacan todo de dentro, esos momentos durante los créditos finales en que uno aún le da vueltas a lo que ha visto. La película tiene eso y mucho más ‘Your name (Kimi no na wa)’ es una película de animación del 2016 basada en la historia de un chico y una chica que, en ciertos momentos, se intercambian los cuerpos sin darse cuenta, pero todo tiene un significado en las vidas de ambos. La peli tiene unos diseños hermosos, colores radiantes, un argumento curioso e interesante y giros argumentales inesperados que dan un vuelco al corazón. Lo único achacable es quizá esa tendencia japonesa a alargar escenas para añadir emocionalidad, y que, para algunos, mal gestionada puede hacerse algo soporífero. ‘Your name’ es, ante todo, una película preciosa y tierna, y se la recomiendo a todo el mundo porque, entre otras cosas, creo que la animación japonesa hace tiempo que dejó de ser algo para unos pocos.

La fórmula MICE de Orson Scott Card

Hace poco andaba buscando información sobre una de las fórmulas planteadas por Orson Scott Card en sus libros Characters and viewpoint y Event, y descubrí que encontrarla en español en internet es bastante complicado. De hecho, para obtener referentes sobre ello, en muchos casos me toca visitar webs y podcasts en inglés. Es por esto que, en medida de lo posible, voy a ir compartiendo por este medio algunas de estas fórmulas y conceptos con vosotros.

Pero, ¿qué es el cociente MICE de Orson Scott Card y qué significa?

A lo largo del tiempo se han ido planteando diferentes conceptos para organizar la narrativa. El más común es el formato de 3 arcos, aplicado en cine y teatro. Pero hay otros sistemas que pueden ser muy útiles a la hora de hacer una aproximación determinada a nuestra historia y descubrir aspectos de ella que ignorábamos.

MICE es el acrónimo de Milieu (Escena), Idea, Character (Personaje) y Event (Evento) en inglés. Cada apartado se refiere a un tipo de género, o mejor dicho, de desarrollo, con que la historia que escribimos se relaciona más. Una historia puede tener varios desarrollos simultáneos en función de su complejidad, como explico más abajo. Este cociente no sólo se refiere a narrativa de novela, sino que se aplica también al cine. Explicados uno a uno serían como figura a continuación:

  • Escena. La historia se basa en la idea del viaje desde un lugar familiar a uno desconocido y suele finalizar con una vuelta a casa. El personaje se desliga de la seguridad de su hogar para enfrentarse a peligros que le hagan crecer y madurar, de forma que cuando regresa la transformación y el aprendizaje son totales. Los libros de aventura suelen desarrollar el concepto de Escena. Ejemplo: El Hobbit.
  • Idea. El fin absoluto de la historia es obtener una información determinada, por lo que esta suele empezar con una pregunta cuya respuesta el protagonista debe averiguar. El final llega cuando esa pregunta se responde y llega la resolución consecuente. Los libros de misterio e intriga suelen relacionarse con la idea. Ejemplo: El guardián invisible.
  • Personaje. La historia se centra particularmente en la transformación de un personaje desde una situación de incomodidad o falta de aceptación hasta llegar a desarrollar su potencial de una manera u otra. Suele comenzar con el protagonista descontento con su situación o su vida, y la historia es un proceso de crecimiento personal que finaliza cuando este se reconcilia consigo mismo, ya sea cambiando las circunstancias o aceptándolas. Ejemplo: Mentiroso compulsivo.
  • Evento. La historia está relacionada con una catástrofe, un hecho que acabará con el mundo o lo alterará significativamente. La idea principal es la amenaza que esto supone, la carrera contra el tiempo. Suelen finalizar con el cataclismo siendo detenido, los personajes sacrificándose o, en el peor de los casos, con el fin de la humanidad. Ejemplo: Armaggeddon.

Y ahora dirás: “¡Pero mi historia tiene varias de estas categorías!“. No te preocupes, que es lo normal. El hecho de que existan cuatro tipos separados no implica que una historia no pueda pertenecer a más de una. Es más, cuantas más abarque, de mayor complejidad gozará tu novela, aunque también requerirá un trabajo muy superior, razón por la que la longitud de las historias influye directamente en el número de estas:

  • Historia corta: Una o dos categorías.
  • Novelettes: Mínimo dos categorías.
  • Novela: Tres o cuatro categorías.

Con esta información en la mano, es importante realizarse unas preguntas: ¿Cuántas categorías abarca mi novela? ¿Son demasiadas? ¿O son pocas? ¿Son los ámbitos que quiero desarrollar exactamente? 

En muchas ocasiones queremos contar demasiado en poco espacio. Por eso, yo creo que este es un buen método para saber si estamos incluyendo demasiado o si existen carencias de desarrollo en nuestra historia desde un punto de vista general.

En el caso de mi novela El Secreto de los Malditos, el género predominante es sin duda el de Personaje a la par que el de Idea, y luego en menor medida Evento. Puesto que en este caso la idea del viaje es reducida, podríamos decir que el concepto Escena queda relegado a un plano escueto o casi inexistente.

Cada uno de estos desarrollos influye de una manera determinada en la historia, en mayor o menor medida, y lo normal es que todos estén interrelacionados. No hay que olvidarse que una buena historia tiene siempre un mínimo de dos planos: el interno, que tiene que ver con la resolución personal de nuestros protagonistas, y el externo, que tiene que ver con las circunstancias que les influyen desde su entorno.